Cátedra REDUCAR “Cultura de Paz y Convivencia Escolar” inicia sus actividades con una mirada colaborativa desde América Latina

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Cátedra REDUCAR “Cultura de Paz y Convivencia Escolar”, una propuesta formativa gratuita desarrollada en el marco del trabajo colaborativo de la Red Educativa Universitaria de Conocimiento y Acción Regional (REDUCAR), en el que se inscribieron 144 personas de República Dominicana, Honduras, México, Colombia y Chile.
  • La propuesta formativa, gratuita y en modalidad e-learning, reúne a académicas y académicos de Argentina, México y Chile para reflexionar sobre convivencia educativa, Derechos Humanos, participación, educación socioemocional y construcción de comunidades de paz.

Con el desafío de compartir experiencias, generar conocimiento y aprender conjuntamente desde las distintas realidades latinoamericanas, se dio inicio a la Cátedra REDUCAR “Cultura de Paz y Convivencia Escolar”, una propuesta formativa gratuita desarrollada en el marco del trabajo colaborativo de la Red Educativa Universitaria de Conocimiento y Acción Regional (REDUCAR), en el que se inscribieron 144 personas de República Dominicana, Honduras, México, Colombia y Chile.

La iniciativa reúne a académicas y académicos de la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE), Argentina; la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), México; y la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), Chile, para generar espacios de reflexión en torno a la convivencia educativa y promover el intercambio de experiencias y la construcción colectiva de propuestas pedagógicas situadas.

Para Malcolm Álvarez, jefe del Departamento de Relaciones Institucionales y Cooperación Internacional (DRICI)de la UMCE, el inicio de esta Cátedra constituye una instancia especialmente significativa para fortalecer el trabajo colaborativo entre las universidades que integran REDUCAR: “La educación para la paz y la convivencia escolar constituye hoy un desafío fundamental para nuestras instituciones educativas. Educar para la paz significa promover el diálogo, el respeto, la inclusión, la valoración de la diversidad y la capacidad de construir relaciones basadas en el reconocimiento y el respeto mutuo”.

En este sentido, Malcolm Álvarez destacó la responsabilidad de las universidades formadoras de profesionales de la educación en la construcción de comunidades educativas capaces de convivir, participar y aportar a sociedades más democráticas y solidarias: “Esta Cátedra representa una oportunidad para compartir experiencias, generar conocimiento y aprender conjuntamente desde nuestras distintas realidades latinoamericanas”.

Una mirada amplia sobre la convivencia educativa

La Cátedra aborda la convivencia no solo desde la perspectiva del conflicto o la disciplina, sino como un proceso pedagógico, relacional e institucional, vinculado con el cuidado, la participación, la inclusión, la formación ciudadana y el reconocimiento de los Derechos Humanos. El programa plantea, además, el intercambio internacional de experiencias como un componente formativo para favorecer el diálogo entre perspectivas latinoamericanas situadas.

Esta perspectiva estuvo presente desde el primer módulo de la iniciativa, “La convivencia como proceso pedagógico: cuidado, acompañamiento y formación ética”, a cargo de Miryam Álvarez Santoyo, de la Universidad Pedagógica Nacional de México.

Para la académica, uno de los principales aportes de una experiencia latinoamericana como esta radica precisamente en la posibilidad de salir de las miradas particulares para poner en común experiencias, diferencias y preguntas: “La mayor potencia está en permitirnos dialogar con nuestras experiencias, reconocer aquello que compartimos, aprender de nuestras diferencias y construir preguntas que quizá no podríamos formular de la misma manera si permaneciéramos únicamente dentro de nuestros propios contextos”.

Desde esta perspectiva, agrega Miryam Álvarez, la Cultura de Paz “no se plantea como un estado al que un día llegamos y ahí nos detenemos, sino como un proceso activo, permanente y colectivo”. Una mirada que pone el foco no solo en los resultados, sino también en la reflexión permanente sobre las prácticas educativas y en la capacidad de generar acciones concretas para fortalecer comunidades educativas de paz.

Aprender desde las experiencias latinoamericanas

Uno de los sellos de la Cátedra es precisamente el intercambio entre distintas realidades educativas de la región. La propuesta busca reconocer la diversidad de contextos y favorecer aprendizajes que puedan ser enriquecidos y adaptados a las particularidades de cada territorio.

En palabras de Cristian Hernández-Vergara, académico de la UMCE: “Tenemos entre nosotros capacidades para identificar nuestros problemas, explorar soluciones y, sobre todo, mirar las buenas prácticas que existen en nuestros propios territorios”, destacando así la importancia de generar espacios donde las propias experiencias, investigaciones y prácticas educativas latinoamericanas puedan constituirse en fuentes de conocimiento y diálogo.

Esta perspectiva coincide con uno de los objetivos de la Cátedra: favorecer el intercambio de experiencias y perspectivas latinoamericanas, reconociendo la diversidad de contextos y evitando la aplicación descontextualizada de soluciones generales.

Una experiencia de formación y colaboración regional

El inicio de la Cátedra REDUCAR “Cultura de Paz y Convivencia Escolar” a inicio a un espacio de formación e intercambio que busca poner en diálogo experiencias, desafíos y propuestas educativas de distintos países de América Latina. La propuesta contempla 32 horas cronológicas, en modalidad e-learning, con trabajo sincrónico y asincrónico mediante Moodle y Zoom, y certificación emitida por UNIPE de acuerdo con criterios de asistencia e informe de aprobación de la Cátedra.

Para quienes participan en esta iniciativa, el encuentro entre universidades constituye una oportunidad para ampliar las perspectivas y enriquecer las prácticas pedagógicas a partir de las experiencias de otros territorios. En palabras de Miryam Álvarez, “la mayor potencia está en permitirnos dialogar con nuestras experiencias, reconocer aquello que compartimos, aprender de nuestras diferencias”.