- La exposición, abierta al público hasta el viernes 9 de octubre en la Galería Nemesio Antúnez UMCE, se transforma en un espacio de encuentro intergeneracional donde objetos, imágenes y relatos vinculados a la experiencia escolar despiertan recuerdos, conversaciones y nuevas preguntas sobre la educación.
La memoria escolar puede habitar en un pupitre, un tocadiscos, un estandarte, una fotografía o incluso en el recuerdo de una profesora. Esas memorias, personales y colectivas, son las que cobran vida en las experiencias de mediación artística desarrolladas en torno a la exposición “Pupilas: Memorias escolares a la vista”, inaugurada el pasado 4 de septiembre en la Galería Nemesio Antúnez de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE).
La muestra permanecerá abierta al público hasta el viernes 9 de octubre, invitando a sus visitantes a recorrer objetos, imágenes y relatos que forman parte de la historia y el patrimonio escolar, pero también a reconocer en ellos fragmentos de sus propias experiencias.
A través de las visitas mediadas, la exposición se convierte en un espacio de participación, diálogo y construcción colectiva de sentidos, donde el público deja de ser únicamente espectador para compartir recuerdos, preguntas y experiencias.
Para Francia Lufi, de la Unidad de Educación y Mediación Artística de la Dirección de Vinculación con el Medio y Extensión (VcM) y coordinadora del Diplomado en Mediación Cultural de la UMCE, este proceso permite ampliar significativamente la experiencia que propone la muestra.
“En ‘Pupilas: Memorias escolares a la vista’, la mediación cultural adquiere un valor fundamental porque permite que la exposición trascienda la contemplación y se convierta en un espacio vivo de encuentro, participación, memoria y construcción colectiva de sentidos”.
La profesional explica que los objetos y relatos presentes en la exposición funcionan como activadores de memoria, generando conexiones entre distintas generaciones y trayectorias educativas: “Las mediaciones nos permiten dialogar sobre nuestras propias memorias escolares, comprendiendo que, desde distintas generaciones, trayectorias y perspectivas, todos y todas conservamos experiencias vinculadas al mundo educativo”, señaló.
Patrimonio escolar que dialoga con el presente
La experiencia de “Pupilas” se vincula también con el trabajo desarrollado entre la UMCE y el Liceo A5, en el marco de su Proyecto ADAIN “¡Hay una historia aquí! Memorias escolares creando futuro”, iniciativa que ha contribuido a poner en valor las memorias escolares y el patrimonio que conserva este establecimiento.
Su Sala Museo, junto con objetos, fotografías y diversos registros, constituye un patrimonio vivo que, al ser activado mediante procesos de mediación, permite acercarse a su historia, resignificar experiencias y generar nuevos aprendizajes: “En este sentido, la mediación hace posible que ese patrimonio no permanezca únicamente como testimonio del pasado, sino que dialogue con el presente”, planteó Lufi.
Así, la memoria individual comienza a encontrarse con otras memorias y se transforma en una experiencia colectiva. Quienes participan aportan sus saberes y vivencias, mientras quienes median también se nutren de las distintas perspectivas que surgen durante las actividades: “Se genera así un aprendizaje recíproco, donde quienes median también se nutren de las experiencias y perspectivas de los distintos públicos”, agregó.
Desde esta perspectiva, “Pupilas” no solo invita a recordar la escuela que vivimos, sino también a reflexionar sobre la educación que habitamos hoy y aquella que queremos construir hacia el futuro.
Una experiencia que cambia la manera de mirar
Para Rocío Marchant, estudiante de Pedagogía en Biología de la UMCE y participante de una de las visitas mediadas, la experiencia modificó su percepción inicial de la exposición: “Antes pensaba que sería solo una exposición más, pero al vivirla me di cuenta de que podía ser una experiencia mucho más reflexiva y bonita”.
La estudiante destacó que el recorrido le permitió conectar los elementos de la muestra con sus propias experiencias: “Me permitió recordar mis años de escolaridad, observar cosas antiguas y pensar en las experiencias que he vivido. Además, me ayudó a reflexionar sobre lo que espero en mi futuro, y cómo esas experiencias del pasado también pueden influir en lo que quiero construir más adelante”.
Mediar es construir un puente
Berta Arrebol, quien ha estado a cargo de algunas de las experiencias de mediación, define esta práctica como una herramienta educativa que permite acercar a las personas al arte, la cultura y la educación: “La mediación cultural es una vinculación, es una manera de ser un nexo entre el arte, la cultura, la educación y las personas”.
Desde su perspectiva, una de las tareas centrales de quienes median consiste en reducir la distancia que muchas veces las personas perciben frente a estas expresiones: “La mediación cultural permite generar un cambio de paradigma en las personas, dándose cuenta de que, en realidad, todos pueden hacer arte, todos pueden acercarse a la cultura, a la educación, que no es algo distante”, explicó.
Las experiencias desarrolladas en torno a “Pupilas” han convocado a estudiantes de enseñanza media, estudiantes universitarios y personas mayores, generando dinámicas diferentes de acuerdo con las características y experiencias de cada grupo.
En el caso de estudiantes de enseñanza media, Arrebol destacó la importancia de generar condiciones de confianza para favorecer la participación. Con estudiantes de la UMCE, en tanto, observó una participación particularmente activa y propositiva.
La experiencia con personas mayores provenientes del Centro de Salud Familiar (CESFAM) Rosita Renard, de Ñuñoa, permitió además conectar directamente los objetos de la exposición con recuerdos personales y experiencias de vida: “Fue una experiencia muy interesante, porque, además, una de las personas que participó del taller fue estudiante del Liceo de Niñas Mercedes Marín del Solar. Reconoció algunos de los objetos que se veían en la exposición, y también ahí se pudo hacer alusión a este factor importante, que es el recuerdo desde lo emotivo”, relata.
Cuando un objeto abre la puerta a la memoria
Entre quienes participaron de estas experiencias también surgieron reflexiones sobre la historia compartida: “Somos parte de la historia, hemos vivido desde 1950 en adelante. Somos parte de la historia, aunque nos digan que estamos viejos, pero uno se hace valer como persona”, señalaron participantes del grupo proveniente del CESFAM Rosita Renard.
Algunos de los objetos despertaron recuerdos: “Nos hemos encontrado con cosas que nos traen recuerdos: pupitres, tocadiscos, estandartes que cada lunes estaban en el patio para cantar el himno”, comentaron.
Entre las participantes estuvo también una exalumna del establecimiento, quien pudo reconocer elementos de su propia trayectoria escolar: “Recorrer y recordar a mis compañeras y cómo era mi profesora, que debe haber muerto, me trajo muchos recuerdos. Me transporté al mirar. Me pareció muy interesante”.
Para Arrebol, precisamente esa capacidad de generar nuevas conexiones constituye uno de los aspectos más significativos de la mediación: “Muchas veces participan, se conocen entre sí, y no solamente es el mensaje que se les pueda transmitir, sino lo que una puede aprender también a través de ellos, de sus experiencias, de las cosas que nos puedan ir relatando”, señaló.
La experiencia también ha permitido recoger nuevas ideas y aportes de quienes participan. Durante una de las mediaciones, por ejemplo, una persona sugirió incorporar referencias a la música entre los elementos asociados a los antiguos timbres escolares: “Por eso es súper importante estar receptivos con las personas, prestarles mucha atención, validar sus respuestas y también propiciar un ambiente de respeto donde se escuche cada opinión”, destacó Arrebol.
Una experiencia que conecta pasado y presente
La experiencia también fue significativa para M. Alejandra Álvarez, ejecutora del programa PACE UMCE, quien destacó la posibilidad de reencontrarse con sus propias memorias escolares a partir de los objetos presentes en la exposición: “La instancia me pareció muy significativa, porque me remontó a los tiempos en que estudiaba en la escuela, sobre todo, al visualizar el paso del tiempo a través del rescate de objetos concretos como el libro de anotaciones, el tipo de mobiliario que se utilizaba, materiales para trabajar las ciencias, entre otros”.
Para Álvarez, el recorrido permitió además establecer un diálogo entre el pasado y el presente de la educación, reconociendo aquellos elementos que, pese al paso del tiempo, permanecen como parte de la identidad y memoria de las comunidades educativas: “También se logró comparar el ayer con el presente en el ámbito de la educación, como una manera de rescatar la memoria de lo vivido y relevar lo que trasciende el tiempo, como el himno del establecimiento, su estandarte, etc.”.
La profesional valoró especialmente la dimensión colectiva que adquirió la experiencia al realizar el recorrido junto a otras participantes: “Al asistir tres personas y recorrer juntas con la mediadora, se fue creando un espacio de reflexión grupal muy interesante y significativo”. Destacó que una de las particularidades de “Pupilas” es precisamente la posibilidad de contar con una persona a cargo de la mediación, que acompaña y activa el diálogo a partir de las experiencias de quienes participan: “La exposición es realmente diferente, porque cuenta con una persona a cargo, quien va generando el espacio de reflexión grupal, en donde se rescata la historia, lo cotidiano, lo vivido a partir de la experiencia de los/as propios/as participantes, lo que permite que sea más activa y participativa”.
“Pupilas: Memorias escolares a la vista” propone un recorrido que no termina frente a las obras y objetos expuestos. Cada visita puede abrir nuevas conversaciones, recuperar historias y conectar generaciones a partir de experiencias educativas compartidas.
La invitación permanece abierta hasta el viernes 9 de octubre, en la Galería Nemesio Antúnez UMCE, para encontrarse con una exposición que, más que mirar el pasado, propone preguntarse qué hacemos con esas memorias en el presente y qué educación queremos construir hacia el futuro.