Escrito por Valeria Beiza. Comunicaciones InES Género UMCE – ANID
- Un estudio inédito de 18 meses, desarrollado por el proyecto InES Género “Amanda Labarca”, demuestra que la leve mayoría de mujeres en el cuerpo académico convive con brechas estructurales en jerarquías, contratos y producción científica. El hallazgo obliga a pasar del diagnóstico a un plan de acción institucional.
Si las mujeres son mayoría en el cuerpo académico de la UMCE, ¿por qué publican menos, lideran menos proyectos externos y reciben menos incentivos? El Diagnóstico Institucional sobre Relaciones de Género en Investigación, Creación e Innovación (I+c+i), presentado en el Salón Juan Gómez Millas, ofrece una respuesta incómoda: la igualdad numérica no equivale a igualdad real. Y lo hace, según el vicerrector de Investigación y Postgrado, Luis Flores, a partir de “un análisis riguroso” que muestra “cuál es la realidad que enfrentamos respecto a los múltiples desafíos para disminuir las desigualdades que nuestra universidad conserva”.
Un diagnóstico integrado, no una fotografía
La fuerza del estudio está en su arquitectura. No se limita a contar hombres y mujeres: articula tres dimensiones de análisis que se sostienen entre sí. Así lo explica su directora, Mary Luz Estupiñan: “Es un diagnóstico integrado porque releva y analiza la normativa institucional para ver cómo favorece u obstaculiza la igualdad en las relaciones de género, y plantea medidas correctivas (…). Tiene además una dimensión de análisis de datos clave de la planta académica, la investigación y la producción de conocimiento en la UMCE; y una tercera dimensión cualitativa, sobre las percepciones (…) de quienes investigan en la Universidad”. Son, en sus palabras, “tres dimensiones articuladas en un documento que tomó 18 meses de levantamiento de datos e instancias participativas”. Esa triangulación —norma, datos y experiencia— permite afirmar que las brechas no son anecdóticas, sino estructurales.
La paridad que no alcanza
El punto de partida es favorable: la UMCE exhibe una paridad global en su cuerpo académico, con una leve mayoría de mujeres en los últimos años. Pero al desagregar los datos, el equilibrio se desvanece. La representación femenina disminuye a medida que se asciende en la jerarquía —los hombres concentran más del 60% de los cargos de profesor titular— y se invierte en la estabilidad contractual, donde las mujeres predominan en los honorarios y los hombres en los cargos de planta. La misma asimetría aparece en la producción de conocimiento: entre 2020 y 2024, los hombres firmaron cerca del 60% de las publicaciones institucionales y concentraron las autorías principales, mientras las mujeres quedaron en roles secundarios. La brecha incluso se vuelve monetaria: en ese período, los hombres acumularon más del doble del monto total de incentivos por publicación.
El dato que ordena todo el argumento es comparativo. Cuando las condiciones de tiempo y estabilidad son equivalentes, las diferencias de liderazgo en publicaciones tienden a desaparecer en Humanidades y Ciencias Sociales, pero persisten con fuerza en las áreas STEM. La conclusión es difícil de eludir: las brechas no se explican por cuántas mujeres hay, sino por cómo la institución organiza el tiempo, los contratos, las jerarquías y el reconocimiento. No es un problema de presencia, sino de estructura.
Del diagnóstico a la acción
Precisamente por eso el estudio no se concibe como un cierre, sino como un insumo. Para la Oficina de Género y Sexualidades, encabezada por Angélica Marín, el diagnóstico “tributa directamente al desarrollo de la Política de Género de nuestra universidad, en tanto otorga elementos clave para la formulación del plan de acción” que permita “contar con un cuerpo académico que investiga, donde se releve el liderazgo de las mujeres y se difunda una producción científica equilibrada y paritaria”. El compromiso institucional fue refrendado por la propia autoridad: “Como autoridades, nos comprometemos a trabajar en conjunto en la superación de estas brechas”, afirmó el vicerrector Luis Flores.
Ese es el horizonte que abre el diagnóstico: a partir de los desafíos identificados, la UMCE —con el respaldo de su Rectora, Dra. Solange Tenorio Eitel, y la participación de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, las Direcciones de Investigación y de Postgrado y el CEDI— convoca a su comunidad a construir un Plan de Fortalecimiento de la I+c+i.
Para dar ese paso, el proyecto InES Género dispondrá de dos instancias de planificación participativa, abiertas a académicas y académicos, orientadas a pensar en conjunto el Plan de Fortalecimiento de la I+c+i en la UMCE. La primera, presencial, se realizará el 23 de junio de 11:00 a 13:00 horas en la Sala 3 (Pabellón C); la segunda, vía Zoom, tendrá lugar el 2 de julio de 15:00 a 16:30 horas.
Los documentos del proyecto también se encuentran disponibles para su descarga a través del Instagram de InES Género, @inesgeneroumce.