Campus Macul se transforma en laboratorio de modelación matemática para futuros docentes UMCE

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  • La experiencia, desarrollada en la asignatura Elementos de la Geometría Euclidiana y Analítica, integró aprendizaje colaborativo, trabajo en terreno y tecnologías digitales para acercar la matemática a problemas reales del entorno universitario.

 

El Campus Macul de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) se convirtió en un espacio de experimentación matemática gracias al Proyecto DIUMCE 30-2025-IED, iniciativa liderada por la Dra. Isabel Berna Sepúlveda, académica del Departamento de Matemática e investigadora responsable del proyecto, junto al profesor Rodrigo Rocha Pérez, académico del Departamento de Historia y Geografía y coinvestigador de la iniciativa. La experiencia contó además con la colaboración del profesor Fernando Montenegro, académico del Departamento de Matemática y docente de la asignatura Elementos de la Geometría Euclidiana y Analítica.

Durante el semestre, las y los estudiantes realizaron mediciones en terreno, registraron evidencias fotográficas, construyeron modelos matemáticos y desarrollaron representaciones dinámicas mediante GeoGebra para resolver problemas presentes en distintos espacios del Campus Macul. El proceso culminó con una muestra de pósteres realizada en el hall del Departamento de Matemática, donde presentaron los resultados de sus proyectos a la comunidad universitaria.

“Nuestro propósito fue acercar la matemática al entorno cotidiano, demostrando que los conceptos trabajados en el aula permiten comprender y explicar situaciones reales. La modelación matemática, el trabajo colaborativo y el uso de tecnologías como GeoGebra favorecen aprendizajes más significativos y fortalecen la formación inicial docente”, destacó la Dra. Isabel Berna.

Del aula al territorio: la matemática aplicada al entorno

Los proyectos se desarrollaron en tres áreas —geometría analítica, cónicas y trigonometría— y demostraron cómo los contenidos de la asignatura pueden aplicarse para interpretar fenómenos del entorno universitario. En geometría analítica destacaron “Tras los pasos de la matemática”, de Constanza Rubio, Gabriel Urrutia y Florencia Riveros; el análisis del comportamiento temporal de un chat grupal, realizado por Sofía Díaz, Martina Mallea y Martina Alvarado; “La pesada mochila de Joaquín”, de Blanca Abarca, Francisca Guajardo y Joaquín Sepúlveda; el estudio del consumo de una vela, desarrollado por Alicia Hernández y Maximiliano Saldías; y la representación matemática de una caminata por el Campus Macul, presentada por Sergio Vera.

En el área de cónicas sobresalieron “Palmerábola”, de Cristóbal Cienfuegos, Miguel Muñoz y Lukas Valderrama; “La elipse en el arte del kultrún”, de Fernanda Romero y Ariadna Cáceres; “La elipse del descanso”, presentada por Xiomara Cubas; y “Pablo Freire atrapado en la hipérbola”, desarrollado por Salvador Avaria, Lucas Vega y Benjamín Moreno, quienes identificaron estas figuras en distintos espacios del campus y las modelaron mediante GeoGebra.

Los proyectos de trigonometría abordaron desafíos vinculados con la infraestructura y la accesibilidad del Campus Macul. Alondra Ramírez, Victoria Reyes y Mario Fritz analizaron pendientes y accesos; Vicente Durán y Alison Castro calcularon la altura del edificio de la Facultad de Ciencias Básicas, incluyendo la cúpula del observatorio; Dylan Rivera y Ricardo Sepúlveda determinaron la altura de la fachada del histórico edificio del Instituto Pedagógico; mientras que Gaspar Figueroa, Paloma Ramos y Alondra Salazar evaluaron las pendientes de acceso al Departamento de Física utilizando razones trigonométricas y criterios de accesibilidad universal.

“Esta experiencia demuestra que la investigación educativa puede integrarse de manera efectiva a la formación inicial docente. La articulación entre el Proyecto DIUMCE, el trabajo colaborativo, la modelación matemática y las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento permitió transformar el Campus Macul en un verdadero laboratorio de aprendizaje, donde las y los futuros profesores desarrollaron competencias para observar, analizar y explicar fenómenos reales mediante herramientas matemáticas y tecnológicas. Los resultados evidencian el potencial de esta metodología para fortalecer el aprendizaje activo, la resolución de problemas, el pensamiento crítico y el uso pedagógico de tecnologías digitales“, concluyó la Dra. Isabel Berna.