UMCE crea su Área de Innovación y Transferencia de Conocimiento para incidir en políticas públicas y en los procesos formativos

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Rodrigo del Canto, coordinador del Área de Innovación y Transferencia de Conocimiento

Con el objetivo de transformar sus proyectos de investigación en activos que generen impacto social, la Vicerrectoría de Investigación y Posgrado de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) acaba de crear su Área de Innovación y Transferencia de Conocimiento, que es parte del proyecto modernizador para estrechar el vínculo entre la academia y las necesidades del país.

A la cabeza de esta área está Rodrigo del Canto, su coordinador, quien lleva algunas semanas en la UMCE estructurando esta área. Él es abogado, especialista en propiedad intelectual, y explica que también están trabajando con la Dirección de Aseguramiento de Calidad para demostrar cómo la universidad incide con sus proyectos de innovación en la formación de sus estudiantes.

¿De qué se trata la transferencia de conocimientos?

“Lo que busca es tomar los resultados de proyectos de investigación de la UMCE para desarrollar, crear o innovar en un activo que pueda ser transferible a otra organización, generalmente asociándolo a derechos de propiedad intelectual e industrial. Entonces esa organización, que puede ser una institución o una empresa, toma este desarrollo o tecnología y lo adapta a sus procesos productivos o a los servicios que entrega, para mejorarlos”.

“En el caso de la UMCE, lo que buscamos es que esa transferencia de conocimiento incida, primero, en la comunidad de nuestra universidad, para que sus propios procesos formativos, sus metodologías de enseñanza e incluso los contenidos de las carreras sean impactados positivamente por los proyectos innovadores que desarrollan nuestros propios profesores. Porque es lógico que una forma de contribuir al país sea mejorando la calidad de la educación que impartimos a nuestros propios estudiantes”.

¿Y luego buscarán un impacto externo?

“Claro, en áreas diversas como la educación, las ciencias sociales y las políticas públicas. Por ejemplo, la universidad podría generar propuestas de políticas públicas que luego el Mineduc tome para entregar nuevos métodos de enseñanza al sistema escolar, basadas en investigaciones y proyectos que desarrollen docentes de todas nuestras carreras y que estén conectadas a los problemas que vive el país. Además, con ello se busca mejorar la excelencia de la universidad, lo que a su vez permitirá aumentar la empleabilidad de nuestros estudiantes”.

Transferencia de conocimiento: innovación para la UMCE

Rodrigo del Canto explica que el concepto de la transferencia tecnológica y de conocimientos tiene su origen en Estados Unidos, en los años 80, cuando una ley estableció que la titularidad de los resultados de las investigaciones, desarrollos, innovaciones y conocimientos que producían las universidades les pertenecían a estas mismas instituciones, por lo que podían gestionarlas, protegerlas y disponerlas para la población, a través de licencias gratuitas o pagadas.

En Chile, esta idea ha sido desarrollada durante las últimas dos décadas, a través de Corfo, con la creación de las primeras oficinas de transferencia y licenciamiento, y que en el caso de las universidades públicas ha permitido aportar con ese conocimiento a la sociedad, a cambio de financiamiento para desarrollar investigaciones, crear nueva infraestructura y mejorar las condiciones de enseñanza.