Declaración pública de la Rectoría UMCE ante la tragedia en Calama

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Fachada UMCE

Como educadoras y educadores, como formadores de docentes y como comunidad universitaria profundamente comprometida con la educación, los hechos ocurridos este viernes 27 de marzo en un establecimiento educacional de Calama nos duelen y conmueven profundamente.

Esta tragedia -que afecta el corazón mismo de la escuela como espacio de formación, cuidado y encuentro- es probablemente uno de los ataques más graves que recuerda nuestro sistema educativo. Pero sabemos también que es un síntoma doloroso de una crisis profunda en los vínculos que sostienen nuestra convivencia social.

Ante este escenario, como Rectoría de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación expresamos nuestra solidaridad con la comunidad educativa del Instituto Obispo Silva Lezaeta, con las familias afectadas y con todas y todos quienes hoy sufren las consecuencias de este doloroso suceso.

Reivindicamos también la labor de las y los asistentes de la educación, cuya función de cuidado es pilar fundamental del proceso formativo.

Este lamentable hecho nos interpela profundamente y nos lleva a reflexionar sobre los desafíos que enfrentamos como sociedad en materia de convivencia, salud mental, formación ciudadana y cultura del respeto. Sabemos que la violencia no surge de manera aislada, sino que se inscribe en contextos sociales más amplios, donde el debilitamiento de los vínculos, la intolerancia y la falta de diálogo se han vuelto preocupantemente visibles.

Como institución pedagógica, no somos indiferentes a estos hechos. Sabemos que nuestra misión no se limita a formar profesionales, sino a contribuir activamente a la construcción de comunidades educativas más justas, seguras y humanas, a través de una formación integral.

Reafirmamos también nuestra voluntad permanente de colaborar en la construcción de políticas públicas, tan necesarias y urgentes, porque las comunidades educativas no pueden ni deben estar solas. Es prioritario que exista un sistema que las proteja, redes que permitan que estos casos no vuelvan a repetirse.

Invitamos a toda nuestra comunidad a acoger este momento con responsabilidad, empatía y sentido formativo. Que este doloroso acontecimiento nos movilice a seguir construyendo un sistema educativo que ponga en el centro la dignidad de las personas y el respeto mutuo. La escuela debe seguir siendo un lugar de esperanza, no de temor.

 

Rectoría
Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación