Miércoles, 15 Julio 2015 00:00

UMCE avanza en implementación de proyecto de innovación pedagógica en ciencias Destacado

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Carl Wenning y Agustín Adúriz Bravo, de la Universidad Estatal de Illinois, EE. UU, y la Universidad de Buenos Aires, Argentina, respectivamente, (al centro) junto a equipo ejecutor del proyecto. Carl Wenning y Agustín Adúriz Bravo, de la Universidad Estatal de Illinois, EE. UU, y la Universidad de Buenos Aires, Argentina, respectivamente, (al centro) junto a equipo ejecutor del proyecto.

Dos miradas de la motivación y el compromiso estudiantil en la implementación del Modelo de Indagación Científica para educación en Ciencias y Matemática contempló la Conferencia Internacional realizada en la UMCE con los destacados académicos Carl Wenning y Agustín Adúriz Bravo, de la Universidad Estatal de Illinois, EE. UU, y la Universidad de Buenos Aires, Argentina, respectivamente.


La conferencia es organizada en el marco del proyecto “Diseño e Implementación de un Modelo de Innovación Didáctica basado en la Indagación Científica orientado a la nivelación de competencias básicas para los estudiantes de primer año”, que desarrolla la Facultad de Ciencias Básicas de la UMCE desde el año 2014, con fondos MECESUP del Concurso de Propuestas de Planes de Mejoramiento de Programas (PM) para convenios de desempeño en el marco del Fondo de Desarrollo Institucional.

 

Se trata de un proyecto de innovación pedagógica, explicó el decano de la Facultad de Ciencias Básicas, Juan Vargas, que propone la creación de una serie de medidas concretas para ayudar a estudiantes a superar posibles deficiencias de formación en materias científicas y en cuya fase piloto hoy participan 242 alumnos.

Competencias fundamentales para el desarrollo científico
Isabel Vargas, parte del equipo ejecutivo de la iniciativa, y secretaria académica del Departamento de Matemática de la UMCE agregó que “la idea de formular este proyecto nació del hecho de constatar que en nuestra Facultad un buen porcentaje de los estudiantes, a pesar de que llegan con buenos promedios y puntajes PSU en general, registraban un alto nivel de reprobación en los primeros años”.

Nuestro perfil de profesor de la Facultad de Ciencias, dijo, entre otras cosas indica que nosotros vamos a preocuparnos de que se desarrolle un profesional a través de la indagación científica: “sobre la base de ese modelo empezamos a analizar cuáles eran las competencias principales que tenían que ver con la indagación científica”.

Tras una acuciosa revisión de diferentes informaciones -estándares de formación, marco curricular,  TIMMS y PISA, programas de estudio de Matemática y Ciencias en Enseñanza Media en el Marco de la Buena Enseñanza- “fuimos viendo cuáles eran las competencias que intuíamos podrían estar más débiles en nuestros estudiantes al ingreso”.

A partir de ello, lograron definir 3 de esas competencias como “fundamentales para hacer este desarrollo científico en nuestros estudiantes articulándolo con el Plan de Fortalecimiento que estaba atendiendo a las otras habilidades o competencias”.

En su segundo año de implementación, determinaron, “tres competencias básicas que creemos que los estudiantes deben manejar: pensamiento lógico, modelización y argumentación científica. Como producto de todo ese estudio llegó una matriz que describe los descriptores, los estándares, los niveles de logro y los indicadores. Con ella se construyó el protocolo de evaluación diagnóstica. Ese es el corazón y producto de mucha discusión teórica”, sostuvo el decano Juan Vargas, destacando que “podría llevarse el modelo a otras competencias, puesto que como dispositivo es posible de transferir a otras Facultades”.

Como era un plan de nivelación de esas competencias científicas y necesitábamos saber en qué condiciones llegaban nuestros estudiantes, sostuvo Isabel Vargas, “una gran parte de nuestro trabajo estuvo centrado en el diseño de este instrumento de evaluación de dichas competencias científicas”, enfatizó.

Este protocolo de evaluación diagnóstica, puntualizó el decano Vargas, estableció “preguntas que no están concebidas en base a contenidos, sino competencias, cada una intencionada para medir ciertas competencias. Ese protocolo, que consta de 60 preguntas permitió evaluar en esa dirección y ya tenemos estadísticas de esos resultados en un estudio muy completo”, lo que “permite tener una radiografía bastante detallada de cómo llegan nuestros estudiantes”, acotó Isabel Vargas. Este instrumento podrá ser aplicado también a partir del ingreso 2016, y sus antecedentes contrastados con otros estudios internos.

A su vez, y para abordar la nivelación, “implementamos un modelo diferente de enseñanza, principalmente basado en la resolución de problemas donde ellos pusieran en juego esas habilidades. Es una enseñanza mucho más constructivista y distinta a los que se está haciendo habitualmente en nuestras salas de clase”, adelantó la académica de Matemática.

En la práctica, especificó, se plantea un problema que los estudiantes intentan ir resolviendo y en esa medida van aprendiendo los contenidos de especialidad que necesitan para resolverlo: “es un aprendizaje muchísimo más autónomo, que necesita más trabajo por parte del académico para proponer esos problemas que sean generadores de estas respuestas que se van a traducir en aprendizaje de contenido además de desarrollo de las habilidades. Ya no es una clase donde el profesor llega y entrega definiciones y luego ejercicios. Él plantea un problema y mediante la resolución se abordan los contenidos respectivos”. Además del cambio paradigmático, señaló el decano, “esta nueva forma de trabajo ha repercutido en que, a diferencia del ingreso 2014, para el 2015 la asistencia se incrementó a sobre el 90% y hasta 100%”.

Y luego de terminar esa implementación en 4 asignaturas básicas y detectados los estudiantes y asuntos remediales aplicarán un postest para ver la ganancia en el aprendizaje, señaló el decano Juan Vargas.

Este trabajo ha permitido además la generación de un equipo multidisciplinario, en el que los propios estudiantes han tenido un rol protagónico: “en cada carrera concursaron 2 estudiantes para convertirse en monitores. Ellos han sido un aporte tremendamente enriquecedor en el equipo, quienes a su vez son colaboradores muy cercanos en la implementación del proyecto en la sala de clase, luego de trabajar en el diseño del instrumento de evaluación”, aseguró Isabel.

Currículo por competencias
Claudio Pérez, otro miembro del equipo técnico del proyecto, puntualizó que esta iniciativa además “nos está permitiendo adelantar un trabajo que la Universidad entera tiene en programa: el tránsito gradual hacia el currículo por competencia. Se han reformulado programas de asignatura en casi todas las carreras, pero otra cosa es qué ocurre en el aula cuando se implementan los programas con enfoques metodológicos compatibles con el currículo por competencias y sobre todo a la hora de la evaluación de los aprendizajes”, sostuvo.

A su vez, agregó, en la medida que hemos aplicado el diagnóstico ha surgido “una serie de preguntas e interrogantes para desplegar en el aula métodos de enseñanza, procedimientos e instrumentos de evaluación compatible con este nuevo enfoque, porque también estamos en proceso de aprendizaje”.

Otra de las inversiones del proyecto contempla la mejora y habilitación (infraestructura, mobiliario y conectividad) de 4 salas de la Facultad de Ciencias, además de un quinto espacio que será destinado a la Unidad de Gestión de Innovación Didáctica (UGID), unidad de apoyo para todos los académicos de la Facultad.

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