Lunes, 07 Agosto 2017 16:17

Red Iberoamericana de Derecho Universitario valoró experiencia de triestamentalidad en elección de directores de Departamentos Académicos en la UMCE Destacado

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Es la primera universidad del Estado en enfrentar la participación y la democracia directa al interior de nuestras aulas, comentó el contralor interno, Osvaldo Garay.

“No hay que tenerle miedo a la democracia y a la participación”. Así de categórico fue el análisis del contralor Osvaldo Garay, al referirse al proceso de triestamentalidad que ha vivido la UMCE en el último año, y sobre el cual expuso en la Tercera Jornada de la Red Iberoamericana de Derecho Universitario realizado los días 21 y 22 de julio en la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín.

En el encuentro internacional participaron miembros de las redes de Argentina, Colombia y España y contralores y asesores jurídicos de Universidades de Chile, México, Panamá y Uruguay. El objetivo de esta red, explicó el contralor, es “consolidar los derechos universitarios y generar propuestas de solución de común acuerdo internacional, considerando que todas las universidades, nacionales y extranjeras tienen los mismos problemas, por ejemplo: de protocolo de garantías, problemas relacionados con protección de datos, régimen de alumnos, transparencia, Contraloría General de la República o rendición de cuentas, autonomía, negociación y sindicalización, protección de género, regulación de compras, contrataciones”.

El programa de la reunión contempló cinco mesas de trabajo, además de una asamblea ordinaria. Las mesas de trabajo incluyeron ponencias diversas, entre ellas sobre propiedad intelectual en el ámbito universitario, cómo se protege; la gobernanza universitaria; el control en el ámbito de las universidades y otros temas.

Osvaldo Garay, en representación de la UMCE, expuso antecedentes, propósitos y aportes de la experiencia en la elección triestamental de directores de Departamentos Académicos y “cómo hemos sido la primera universidad del Estado en enfrentar la participación y la democracia directa al interior de nuestras aulas (…). No existe otra Universidad en el país que no le haya temido a la efectiva democracia interna”, señaló.

“Expusimos acerca de los beneficios, lo que ha aportado la experiencia, los resultados referidos a la jurisprudencia que hemos dictado a la luz del reglamento de participación, así como el trasfondo filosófico que sustenta esta modalidad, esta distribución de poder, esta triestamentalización, este compromiso de parte de los estamentos principales y cómo ha venido a ser una fuente de oxígeno para la Universidad”, agregó.

Destacó que ahora “las decisiones de los directores elegidos triestamentalmente están dotadas de una legitimidad mayor (…). Nuestra conclusión general es que la participación, para convertirse en un instrumento de desarrollo, empoderamiento y equidad social debe ser significativa y auténtica e involucrar a todos los actores diferenciados, pero sincronizados en sus diversos roles y hacia diversos ámbitos y dimensiones de lo educativo, desde la docencia hasta la política educativa dentro de la educación superior, en los aspectos administrativos y también los relacionados con la enseñanza y el aprendizaje, a nivel local, nacional y global”, dijo. 

Entre los beneficios, destacó que se han reducido los conflictos y paralizaciones por reclamos respecto de la gestión académica departamental, y tanto trabajadores administrativos, como alumnos, han adquirido un rol de pertenencia activa en las unidades académicas: “los alumnos se han integrado a participar en los Consejos de Facultad y trabajan apoyando a este director de turno. Hay una mayor fiscalización de los estamentos respecto del actuar de actuar de los directores”.

Sobre el precedente del porcentaje de participación fijado, explicó que corresponden a “estándares internacionales en los que el estamento académico es el que tiene mayor responsabilidad y, por lo tanto, un mayor quórum. En cambio, para la de los alumnos se exige, pero bajo ciertos criterios, sobre el 50% de la votación, y que los alumnos tengan más de un año en la Universidad, lo mismo con los administrativos adscritos o asignados a un área determinada”.

La iniciativa fue muy bien valorada por toda la red, declaró el contralor interno, “especialmente la Universidad de Valparaíso, que destacó nuestra participación, en el sentido de habernos atrevido y haber sido valientes. También recibimos un aplauso cerrado. Nos destacó el presidente de la red universitaria y el presidente de la Asociación Argentina”, dijo.

Sobre la importancia de presentar estas propuestas y participar en la red, Osvaldo Garay expresó que “la Universidad no se agota a nivel nacional. La Universidad está mirando a la globalización y para ello requiere nutrirse de experiencias internacionales. La Universidad se merece tener un mayor prestigio y un reconocimiento no sólo a nivel nacional, sino también internacional”. 

En cuanto a las proyecciones de esta democratización, el contralor recordó que en el caso de la elección de rectores y decanos “son materia de ley”. En cambio, "hemos dado el primer paso porque los directores de Departamento están regulados por un Reglamento específico, inferior a una ley. Nuestro propósito es que en los próximos Estatutos que se aprueben, y si la comunidad está de acuerdo, también permeemos hacia otras autoridades”, concluyó.

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