Jueves, 25 Junio 2020 02:21

Recuerdos del espacio que habitó Alejandro Canales Horta Destacado

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Alejandro Canales (derecha) junto a Luis Calderón (centro) y Patricia Vásquez (izquierda) Alejandro Canales (derecha) junto a Luis Calderón (centro) y Patricia Vásquez (izquierda) Archivo personal Patricia Vásquez Prieto

Por más de 25 años, el profesor de pintura del actual Departamento de Artes Visuales, Alejandro Canales Horta, formó a generaciones de profesores en la UMCE. A partir de relatos de algunos de sus amigos, construimos algunas de las huellas que deja en su comunidad.

'Un gran maestro', 'gran artista y mejor persona', 'generoso con sus experiencias y su conocimiento', han sido algunas de las reacciones que provocó, en redes sociales, la repentina muerte del profesor Alejandro Canales a mediados de junio, quien se integrara al Departamento de Artes Visuales en los inicios de la UMCE en el año 1983, y lo dejara en el 2008, cuando decidió retirarse.

Su especialidad era la pintura, recuerda Marianella Núñez, con quien fueron compañeros, vecinos y amigos, y quien hoy se describe como la académica más antigua de esa unidad. Dice que cumplirá 40 años en el Departamento: “tengo 63 y 40 es más de la mitad de mi vida”. Pintaba con pinceles, agrega el director del Departamento, Víctor Hugo López, “pero también con sus conversaciones, con el acogimiento de un excelente anfitrión. El espacio que habitó, como hogar, estaba abierto a sus amistades. Pintó imágenes también con la palabra escrita. Pulcro, de excelente factura gramatical y de contenido, su escritura es fundamentada y abarca sus intereses, como en el artículo Frida Kahlo: integración cultural a través del arte (1998) y en varios catálogos de exposiciones”.

ach0“Es que Alejandro alucinaba con el tema de la Frida”, añade Marianella, “de hecho, tiene varios artículos escritos sobre ella, su temática en la pintura era la mujer, en general era reiterativo, pero su gran obsesión era la Frida Kahlo. Tenía muchos libros sobre ella que trajo de México. Recuerdo que viajó con unas profesoras -Marcela Bobadilla e Irene Cabrera- y ellas estaban fascinadas, porque hizo de guía con todo un circuito de Frida Kahlo. Eso debió ser hace mucho tiempo”.

“Pero Alejandro sabía de todo, leía mucho, y no sólo de su disciplina, que era pintura, sino de historia del arte, de teoría, de teatro, de música, de ópera, porque todo le atraía y era muy integral su visión del arte”, dice la académica. Así también lo describe Víctor Hugo López: “su cultura fue vasta, amplia, generosa, abarcaba rincones escondidos de la historia, de las personas, de las épocas, de los acontecimientos. Mirada ávida, vigilante y fantasiosa. Todo a la vez. Esa fue la imagen de un creador, un profesor que regalaba parte de lo que él mismo era, aunque también respetando las libertades de cada persona. Lo dicen hoy quienes fueron sus estudiantes”.

“No recuerdo la cantidad de estudiantes que formó”, señala Marianella Núñez: “Felipe Flash, Ramón Espinosa, María Eugenia Retamal, Miguel Zamorano, Cristian Hernández, Jorge Berríos, Daniela Bustos Miriam Silva, Rodrigo Elgueta fueron algunos de sus alumnos y continúan hoy como profesores en la Universidad. Los profesores dejamos una huella y parte de ella es la que hace que sigan en la Universidad, en otra función, ya no como alumnos, pero son tan antiguos como nosotros”. A su juicio “tal vez la cercanía con los estudiantes sea precisamente su legado, pero también con la comunidad”.

“Fue una persona de grandes amistades, comenta el director López. “Y recibía, acogedoramente, en medio de sus muebles, objetos, cuadros, acumulados en el tiempo y a disposición de las visitas. “Era muy amistoso”, coincide Marianella, “era de invitar a su casa, de tomar té en su casa-museo, un tremendo departamento de cosas muy pequeñas. Era muy entretenido comenzar escarbar en vitrinas de objetos y miniaturas, todo estaba abierto. Hoy la gente joven no es tan amistosa, no abre su casa. Tal vez influyó el hecho de que él era de provincia, de Talca, donde vivió con unas tías. Creo que de ahí heredó su admiración por las mujeres”.

También lo recuerdan por sus múltiples escapadas por el mundo. El director López reconoce que “viajó todo lo que pudo. Y de sus viajes brotaban vívidas otras historias, otras imágenes. Algunas jubilosas, otras incluso peligrosas. Como la vez que se enfermó gravemente en tierras desconocidas y voces ininteligibles”. Sobre esa historia, Marianella complementa: “en uno de sus últimos viajes, se enfermó en Estambul. Andaba con unos amigos y ellos lo llevaron al hospital y ¡se fueron! Afortunadamente, la Embajada se hizo cargo y con ellos pudo hablar español y lo trajeron en un avión de emergencia, pero fue grave, un infarto en la calle”.

ach3Pero no solo en Artes Visuales dejó huella el profesor Canales. En el año 1994, Patricia Vásquez, al asumir la Dirección de Extensión de la UMCE, lo invitó a formar parte de su equipo de trabajo, como coordinador de exposiciones de la sala Nemesio Antúnez, cargo que desempeñó hasta el año 2000.

Este período es reconocido como una de las épocas más prolíficas en el área de la plástica, y a juicio de la profesora de Patricia Vásquez, fue resultado de la labor del profesor Canales: “una persona muy conocedora y con muchas redes. (…) Tenía una cantidad enorme de contactos con personalidades destacadas en el ámbito de las artes”.

Eso derivó en exitosas temporadas, añade, que incluyeron, entre otros, a Sergio Montecino (Premio Nacional de Artes 1993), Hardy Wistuba, Fernando Marcos, Israel Roa (Premio Nacional de Artes 1985), Gregorio de la Fuente, Paulette Ann, Guillermo Torres Orrego, Tatiana Álamos, Humberto Zacarrelli, Ruperto Cádiz, Hugo Jorquera, René Poblete, Eva Lefever, Felipe Oyarzun Eichholtz, Julio Tobar, Guillermo Brosales, Susana Pardo, Luz María Ovalle, Ximena Cristi, Matías Vial, Guido Garaicochea, en pintura; una exposición colectiva de la Universidad de Concepción con Eduardo Meissner, Edgardo Neira, Jaime Fica, Alicia Rojas, Fernando Melo, Claudio Romo, Alberto Bustos, Paola Caro y Carolina Chávez. En escultura, agregó Patricia Vásquez, organizó muestras de Hilda Rochna, Matías Vial y María Eugenia Ugarte; en grabados y cerámicas, exhibió a Lisi Fox, Marianela Núñez; una muestra de tapices de Juan Carlos Lillo; de fotografías de René Covarrubias; de cristales de Etty Rosenberg; y de joyas de Cecilia Scala, además de una exposición de pinturas del propio Alejandro Canales, en enero del 2000. Su última muestra sería ocho años después, en la sala Ana Cortés del Departamento de Artes Visuales, donde exhibió una retrospectiva de su obra.

“De nuestro trabajo en la Dirección de Extensión recuerdo su sentido de colaboración notable”, agrega la profesora Vásquez, “cualidades humanas y calidad artística destacadas y relevantes que se extendieron durante todo el tiempo que estuvimos en la Dirección y fue tremendamente grato. Más allá de lo académico y laboral, había con Alejandro un vínculo personal muy agradable. El año 2000, él y yo retornamos a nuestros Departamentos de origen, pero no perdimos el vínculo de amistad: tomábamos once en el ‘Condi’, la pastelería de Irarrázabal, nos reuníamos en los cumpleaños. Teníamos un vínculo que no sólo era mío, porque lo compartíamos con otras colegas”.

Todo ellos esperan que este tiempo de encierro acabe para realizar un encuentro en su homenaje: “podríamos hacer algo para él a distancia e invitar a todos sus antiguos estudiantes. Pero tampoco queremos hacerlo muy pronto, para que pase algo de tiempo, todo ha sido tan sorpresivo, queremos hacerlo bien”. Patricia Vásquez coincide, y agrega enfática que Alejandro Canales, como “otros que han partido, se han ido sin el justo reconocimiento que merecían”.

Fotografía 2: Archivo personal Marianella Núñez
Fotografía 3: Archivo personal Patricia Vásquez

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