Viernes, 02 Julio 2021 02:21

Investigadores/as del Instituto de Entomología UMCE llaman a incorporar estrategias agroecológicas en la educación rural y urbana ante el impacto de la agricultura industrial en la biodiversidad Destacado

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En un artículo publicado recientemente se da cuenta de cómo las prácticas en Chile, que incluyen el uso de pesticidas prohibidos en la Unión Europea, impactan negativamente a la biodiversidad.

Cómo las prácticas de la agricultura industrial intensiva están relacionadas con la pérdida de biodiversidad es lo que aborda el artículo "Estrategias agroecológicas para salvaguardar los insectos Polinizadores en los hotspots de biodiversidad: Chile como un caso de estudio" (“Agroecological Strategies to Safeguard Insect Pollinators in Biodiversity Hotspots: Chile as a Case Study”), cuyos autores/as son las/os científicas/os Patricia Henríquez-Piskulich (Magíster del Instituto de Entomología UMCE); Constanza Schapheer (U. de Chile), Nicolas J. Vereecken (Université Libre de Bruxelles); y Cristian Villagra (académico del Instituto de Entomología UMCE).

El trabajo fue recientemente publicado por la editorial de revistas científicas de acceso abierto MDPI. "En esta investigación se muestran las discrepancias entre en nivel de cuidado al medio ambiente que se usa actualmente en los manejos agrícolas industrializados en Chile versus las medidas establecidas en los países que son mercado de destino de los productos que producimos en nuestro país. Chile posee ecosistemas únicos reconocidos como puntos críticos de biodiversidad, por esto las actividades productivas deben estar dentro de un marco legal internacional de protección. Esta protección debe considerar tanto la diversidad biológica como cultural, para garantizar la soberanía y seguridad alimentaria para nuestro país. Desde este contexto consideramos clave la incorporación de estrategias agroecológicas en la producción de alimentos en Chile”, detalla el académico Cristian Villagra.

Entre los hallazgos se incluye una lista de 44 pesticidas que contienen ingredientes activos que no están aprobados por la Unión Europea y actualmente son usados en Chile, que están provocando efectos nocivos en las abejas. “Una demostración de esto es la tabla donde figuran pesticidas de amplio uso en Chile y sus nefastas consecuencias sobre las abejas. Estos pesticidas están actualmente prohibidos en la Unión Europea, uno de los principales clientes de las exportaciones de fruta producida con estas prácticas reñidas con la conservación”, agrega el investigador.

Sumado a lo anterior, existen otros peligros de las prácticas industriales. “Junto con esto, la homogeneización del paisaje que conlleva la agricultura intensiva estarían devastando biomas (grupo de ecosistemas que comparten características como el clima, la vegetación y la fauna) únicos en el mundo como el matorral mediterráneo. La zona central de Chile ha sido reconocida como hotspot de biodiversidad mundial y recientemente (2020) se destacó el norte chico y centro de Chile como una de las áreas de mayor interés respecto a la biodiversidad de abejas nativas”, agrega el investigador del Instituto de Entomología.

Urgencia de la agroecología

Los/as investigadores plantean como necesidad urgente, la implementación de la agroecología en la educación rural y urbana. “Esta formación debe rescatar y relevar los saberes locales y de los pueblos originarios sobre nuestros polinizadores nativos dentro de los planes y programas educativos. Expertos/as en varias investigaciones anteriores ya han señalado que, para proteger nuestra salud y el medio ambiente, iniciativas educativas y ciudadanas de jardinería nativa y huertos agroecológicos deben promoverse como zonas adicionales para la restauración y reforestación nativa”, plantea el académico. “Por esto son clave iniciativas como el Programa Jardín Botánico y el Taller de Propagación para la formación de Monitores Escolares que hemos mantenido por más de cinco años, con objeto de promocionar estas tipo de actividades en la educación pública chilena”, agrega.

En la publicación se destacan los descubrimientos realizados por las ciencias agroecológicas que han demostrado que la biodiversidad local de cada zona donde se practica agricultura están contribuyendo activamente a la producción de agrícola (por ejemplo: microorganismos del suelo, insectos detritívoros, polinizadores y controladores biológicos). “Sin embargo, a pesar de esta ayuda que nos brindan los organismos nativos, el manejo industrial está arrasando con esta biodiversidad local única”, añade el entomólogo.

De esta forma, los/as investigadores/as plantean un modelo de transición (estrategia agroecológica), que pueda actuar como amortiguador de los impactos negativos de la agricultura industrializada y que considere como pilares fundamentales de transformación hacia la agroecología y la sustentabilidad:

  1. Compartir la tierra con la biodiversidad nativa (Land sharing). Esta dimensión requiere que los campos cultivados permitan también la conservación de las comunidades de plantas y animales nativos y la restauración de estos mismos. Dado que estos espacios son refugios para polinizadores y otros organismos beneficiosos para la producción agrícola.
  2. El uso y promoción de la biodiversidad local como insumos internos (Internal inputs). Los insectos polinizadores, detritívoros y depredadores de plagas son un aporte demostrado científicamente a la producción agrícola. Esto ya está ocurriendo en los campos chilenos, pero cada vez menos, debido al grave daño que les infringen pesticidas y remoción de flora nativa para expansión de plantaciones. Ante esto, la estrategia agroecológica propone reconocer la contribución de la biodiversidad nativa a la producción agrícola, su protección y promoción.
  3. La recuperación y desarrollo de investigación localizada y tecnología. Esta dimensión es clave, ya que rescata los saberes nativos y locales de prácticas agrícolas y destaca la necesidad de diálogo entre investigadores/as, agricultores/as y las comunidades locales para el desarrollo de investigación pertinente a las necesidades de cada zona. Esto es fundamental para Chile, especialmente dado su alta variación de biomas a lo largo de su territorio que implican distintas condiciones y ambientes para las prácticas agrícolas.
  4. Planificación territorial y la implementación de políticas y medidas agroecológicas. Este aspecto destaca la necesidad de que exista un ordenamiento territorial agrícola que vuelva compatible los distintos territorios destinados a agricultura y sus características climáticas, hidrológicas y ecológicas. De esa forma, se regula el uso del territorio para cultivos compatibles con los biomas donde estas prácticas son realizadas, para así evitar escaladas de deterioro ecológico como, por ejemplo, las ocasionadas por los déficit hídricos relacionados al cultivo de especies agrícolas de alta demanda hídrica en zonas semidesérticas.

Las políticas agroecológicas, por otro lado, deben regular la actividad agrícola privilegiando la soberanía y seguridad alimentaria del país por sobre intereses de mercado internacional. Así mismo, debe incluirse el avance tecnológico que representa la práctica agroecológica en la formación educacional y cultural del país. “Sugerimos que este modelo ayudará a Chile a enfrentar la crisis ambiental derivadas del cambio climático, declive de polinizadores y biodiversidad en general, déficit hídrico y contaminación ambiental, los cuales ya son un problema para nuestro país”, cierra el académico.

Pueden acceder al artículo haciendo clic aquí.

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