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Martes, 11 Junio 2024 01:12

Nuevo director del Programa de Doctorado en Educación de la UMCE: “Puedo contribuir en temas de innovación, para avanzar hacia la excelencia” Destacado

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Dr. César Osorio, es kinesiólogo, Magíster y Doctor en Ciencias, con mención en Biología Molecular, Celular y Neurociencias.

A partir del 1 de junio del 2024, el Programa de Doctorado en Educación de la UMCE es dirigido por el Dr. Cesar Osorio Fuentealba, tras ser electo el pasado 24 de abril.

César Osorio Fuentealba es kinesiólogo de la U. de Chile. Magíster y Doctor en Ciencias, con mención en Biología Molecular, Celular y Neurociencias de la Universidad de Chile. Profesor titular en el Departamento de Kinesiología, se desempeñó como secretario de Facultad de Artes y Ed. Física de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) hasta el 31 de mayo.

Es investigador del núcleo de Bienestar y Desarrollo Humano (NUBIDEH) del Centro de Investigación UMCE (CIE). Sus líneas principales de investigación son fisiología muscular, metabolismo, neurociencias y actualmente ha desarrollado un fuerte interés en la investigación educativa y bienestar humano, así como en innovación y transferencia del conocimiento.

También fue investigador y coordinador de Vinculación con el Medio del Centro de Investigación para el consumo de Alcohol en Adolescentes (CIAA), e investigador responsable de proyectos financiados por FONDECYT y Proyectos de investigación asociativa (ANILLOS).

Comentó que por su formación como kinesiólogo y biólogo molecular –en su Doctorado- fue “parte del grupo que modernizó este Programa, lo que permitió contactarme en ese momento con las personas que estaban a cargo, que eran Nolfa Ibáñez, y todo el grupo que finalmente pensó este programa, que lo soñó y, por lo tanto, lo ejecutó. Esa elaboración ha sido exitosa, lo demuestran los años de acreditación”. Esta participación, agregó, “también me asegura recoger las visiones y tener el conocimiento histórico de este proceso innovado, tanto las necesidades, como las ideas centrales respecto de por qué se hizo, hacia dónde quiere apuntar, y cuáles son los objetivos que se plantea nuestro programa de Doctorado en educación”.

Declaró ser “un continuador de esa línea: Obviamente van a haber diferencias en la gestión, porque las personas somos distintas. Desde ahí puedo contribuir justamente en temas de innovación del programa, para avanzar hacia la excelencia de la labor académica de la Universidad a través de este Programa. El Doctorado es el espacio como para empezar a instalar esa cultura de excelencia dentro de la Universidad y la invitación es a sumarse y colaborar en este objetivo”.

Motivado por los desafíos que tiene la universidad de cara al próximo proceso de acreditación, asumió esta nueva tarea seguro de “que la acreditación en las áreas de investigación y postgrado es clave. Por lo tanto, el Doctorado va a ser una pieza fundamental para poder dar este salto de calidad”. Esto se suma, añadió “a la creación de la nueva Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, al otorgarle una institucionalidad también tiene una relevancia política - académica, que permite un accionar en conjunto, en base a las políticas que establezca la propia institución, para poder generar nuevos espacios de conocimiento (…) Creo que ese es un deber no solo quedarnos con esta acreditación de cuatro años, que nos viene muy bien, sino que avanzar hacia cinco, seis o siete años”.

Tal como señaló al momento de presentar su candidatura, “yo no represento un cambio radical en lo que se ha hecho en el programa hasta ahora. Por ahí más de alguien podría decepcionarse de esa propuesta. Y eso es porque el programa ha hecho las cosas bien, o sea, ha ido creciendo. Sin embargo, el último proceso de evaluación también develó profundas críticas hacia el programa, las que me hacen mucho sentido y nos tenemos que hacer cargo. Entonces, dicho esto, lo primero que tenemos que hacer es mirarnos a la luz de este informe, mejorar aquellos aspectos que debemos mejorar y que como cuerpo académico podamos consensuar, porque esa no es una decisión que tome solo la Dirección, sino que la Dirección guía la discusión para que los y las académicas del programa puedan pensar respecto o reflexionar de aquello que se nos dice en este informe, hacerlo de manera muy autocrítica, que creo que es algo que necesita la institución”.

El segundo aspecto tiene que ver con cómo avanzar hacia un proceso formativo de excelencia que permee a la institución, comentó: “de manera tal de que la excelencia se empiece a transformar en un hábito. Así como hace seis años atrás no existía el hábito de la mejora continua, no existía esto de la evaluación constante, no existía este ambiente de auto-evaluación permanente y de mejora continua que hoy día sí está instalado”. Un desafío importante que tiene el programa es “cómo, a través de las investigaciones que genera, puede impactar o influir en la política pública en el área que le corresponde, que es la educación. Ese también es un paso de calidad importante, empezar a estar en la agenda pública, a poner temas que sean relevantes y que sea nuestra experticia como Universidad la que aparezca en los medios dictando pautas de lo que debe ser y debe hacer la educación de aquí a los próximos 20 años”, concluyó.

 

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