Miércoles, 08 Septiembre 2021 12:29

Carolina de Canto, directora de Planificación y Presupuesto UMCE: “Estamos al servicio de quienes contribuyen al desarrollo de la Universidad” Destacado

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La Dirección de Planificación y Presupuesto, además de proponer el diseño, elaboración, seguimiento y evaluación de los planes de desarrollo institucional, formula el presupuesto anual y supervisa el control presupuestario y financiero de proyectos institucionales que se encuentren en ejecución.

La elaboración de un Plan de Desarrollo Estratégico Institucional con participación real y efectiva de parte de la comunidad, transformar los informes de percepción en instrumentos de gestión dotados de sentido y proporcionar herramientas que faciliten el quehacer de la institución forman parte de los grandes desafíos emprendidos por la Dirección y Planificación y Presupuesto de la UMCE, que desde el 7 de julio pasado es liderada por Carolina del Canto Pavez.

Ingeniera comercial de profesión, Carolina del Canto se ha desempeñado durante los últimos 20 años en áreas de gestión universitaria estatales y privadas, específicamente en la elaboración, implementación, seguimiento, control y evaluación de planes de desarrollo a nivel estratégico y operativo y en la colaboración en el diseño, ejecución y evaluación de procesos de autoevaluación a nivel institucional y de programas de pregrado.

Se integró a la UMCE el año 2015, a la misma Dirección que hoy encabeza, dentro de la Unidad de Análisis Institucional: “cuando se colabora desde el ámbito profesional en la Universidad, no resulta imaginable estar a la cabeza del equipo de la Dirección de Planificación Presupuesto. Esto resulta interesante porque no solo se conocen las potencialidades de las personas y de quienes son tus compañeros y compañeras, también tienes claridad sobre cuáles han sido los elementos subutilizados en el desarrollo de la institución a partir de la experiencia, y eso ayuda enormemente a resolver el cómo poder avanzar, porque el proceso de inducción se reduce notablemente”.

Esta circunstancia le permitió introducir importantes cambios al proceso de formulación del Plan de Desarrollo Estratégico en medio de su implementación, porque consideró que “no era posible pensar en elaborar un plan bajo una mirada que no incorporase la forma en que el actual gobierno universitario concibe la participación”.

“Si no hubiese tenido todo ese tiempo de trabajo en la Unidad de Análisis Institucional habría sido imposible realizar los cambios que hicimos, habría sido inviable”, agregó. Las modificaciones “tienen que ver principalmente con el valor que le otorgamos a la participación y a la resignificación. Cuando estamos trabajando y construyendo el futuro de la Universidad no podemos pensarlo desde una perspectiva técnica o que solo equipos especialistas sean los que van a plantear la gestión, aunque estén los documentos y los diagnósticos necesarios”, aseguró.

Esa mirada técnica, afirmó, “no puede ser única, ni la que prime. Debe ser mucho más amplia y participativa, y fue una de las razones que nos llevó a irrumpir el proceso y la forma como se estaba elaborando el Plan de Desarrollo. Ahora lo devolvimos a la comunidad, preguntando a estudiantes, a las asociaciones gremiales y a las unidades académicas para que nos ayuden en la priorización de los desafíos y en la identificación de aquellos que no estaban presentes y son necesarios para avanzar”.

Respecto de la recepción, afirmó que la acogida “ha sido tremendamente positiva y muy valorada, a pesar de que tenemos tiempos acotados y compromisos asumidos. Hubiese sido mejor tener más tiempo para discutir más todas estas ideas, pero creo que el compromiso y la forma en que nos han respondido ha sido fantástica”.

En este mismo proceso, complementó, “hay un elemento que me ha gustado mucho que tiene que ver con transformar los informes de percepción en instrumentos de gestión y dotarlos de sentido. Por ejemplo, le preguntamos a los y las estudiantes, cuáles son aquellos elementos sobre los que es necesario avanzar, y una vez identificados le volvemos a consultar sobre el nivel de importancia que tienen cada uno de ellos. Esto lo hacemos porque no podemos preguntar sin -al mismo tiempo- hacernos cargo de las respuestas que los y las estudiantes nos darán. Debemos recogerlas y convertirlas en instrumentos de gestión para ejecutar de manera conjunta. Este es ejemplo del cambio primordial no sólo en la forma en que abordamos la elaboración de este Plan de Desarrollo, sino en el cómo estamos haciendo las cosas”.

Al servicio de quienes contribuyen al desarrollo de la Universidad

La Dirección de Planificación y Presupuesto, además de proponer el diseño, elaboración, seguimiento y evaluación de los planes de desarrollo institucional, formula el presupuesto anual y supervisa el control presupuestario y financiero de proyectos institucionales que se encuentren en ejecución.

Actualmente, afirmó, “tenemos un proceso de presupuestación muy acotado en el tiempo, planificamos para el año y no hemos sido capaces aún de generar instrumentos o mecanismos que nos permitan hacer planes de más largo plazo y eso no nos ha hecho bien. Cuando empezamos a planificar, inmediatamente se hace posible organizar los recursos que se disponen y no solo dar cuenta pública del buen uso de esos recursos, sino también de que todos juntos, como comunidad, sabremos por qué estamos haciendo las cosas”.

A partir del trabajo que desarrollen, espera “proporcionar a la institución de planificación y también de herramientas de presupuesto que permitan convertirse en instrumentos de gestión que faciliten el quehacer de la institución, que la dinamicen, que la organicen y podamos empezar a hablar de evaluación, de procesos y de planificación estratégica. Pero insisto en la idea de que estamos elaborando un Plan de Desarrollo Estratégico que no es un fin en sí mismo, pero que contribuye muchísimo al orden y a la mirada de futuro de cualquier organización”.

Sobre la gestión de proyectos, comentó que han decidido modificar la forma en que llevan a cabo los proyectos institucionales, en términos de poner como objetivo prioritario el cumplimiento de los que ahí fueron consignados: “Es importante entender que si la Universidad adquiere compromisos y obtiene recursos para que ello ocurra, así debe ser. Estamos revisando cada proyecto para poder organizar sus objetivos de tal forma que respondan a los que están comprometidos con el Ministerio de Educación, a hacernos responsables de ello y que contribuyan efectivamente al desarrollo de la institución, en consonancia y coherencia con los mismos objetivos que nos proponemos, tanto a nivel estratégico, como a nivel de gobierno universitario”.

Esta Dirección “está al servicio del quehacer académico y de las cuestiones que son relevantes para la institución. Estamos al servicio de todos quienes componen y contribuyen al desarrollo de la Universidad en los distintos niveles y en los distintos lugares que ocurre. Teniendo eso claro, es mucho más fácil saber dónde están las prioridades y cómo organizar los recursos de la institución”, sostuvo.

Para cada uno de estos desafíos, la directora Del Canto destacó que es fundamental el “tremendo apoyo que mis compañeros y compañeras de la Universidad me han dado al asumir este trabajo. No solamente ha sido un discurso, sino una colaboración irrestricta, muy solidaria y colaborativa”. Antes de este cargo, recordó, “era dirigente de la Asociación de Profesionales y Técnicos de la Universidad (APROTEC) y me dolió el alma dejar esa tarea, pero siento que al estar acá contribuyo de igual manera, y tal vez hasta un poco más”, dijo.

Tutoría UFRO

Describió este primer período encabezando la unidad como un desafío importante, considerando que al alero de la Dirección de Planificación y Presupuesto también existen iniciativas transversales: “ha sido interesante el trabajo que hemos hecho de manera muy colaborativa, por ejemplo con la Universidad de La Frontera”, institución que acompaña a la UMCE en una tutoría desde septiembre del año 2020, tras obtener una acreditación por tres años, para aquellos procesos institucionales que forman parte de las debilidades informadas por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), con el objetivo de superarlas.

“Tenemos compromisos que hemos adquirido con la Tutoría, algunos pendientes y otros sobre los que no se ha avanzado de la forma o en el tiempo que debía haberse hecho. Lo importante es hacernos cargo de ellos e identificar con cuáles la institución tiene que empezar a trabajar. Porque al mirar el desarrollo de la institución y las condiciones habilitantes necesarias para el futuro, gran parte de ellas tienen que ver con el plan de mejora resultante del proceso de autoevaluación anterior, y en ese proceso, la Universidad de la Frontera ha sido una gran compañera”, concluyó.

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