Lunes, 16 Agosto 2021 13:26

#TituladaUMCE Jessica Saavedra: "Debemos poner en el centro el componente socioemocional, acercándonos a las necesidades reales de la formación del ser humano" Destacado

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La educadora de párvulos dejó su carrera de contabilidad para seguir su pasión por la educación y la primera infancia. En esta entrevista, nos cuenta cómo ha sido este camino.

Aunque ya estaba desarrollando una carrera en el área de contabilidad general, Jessica Saavedra Fuentes decidió cambiar completamente el rumbo para estudiar Pedagogía. "Tomé otro camino, dada mi pasión por la educación, y postulé a la UMCE en el proceso de admisión 1999 para la carrera de Educación Parvularia y me titulé en el 2006", recuerda.

Su experiencia participando en diferentes grupos comunitarios, dando apoyo escolar a niños y niñas, se dio cuenta que eso era lo suyo. "Era feliz haciéndolo. Colaborábamos con sus familias, mientras estás trabajaban, para pudieran reforzar lo enseñado en sus escuelas. También participaba en la parroquia del sector y daba charlas de distintos temas que podían apoyar a la comunidad", detalla Jessica. 

"Sin embargo, me di cuenta que mi pasión siempre se acercaba al lado de los/as más pequeños/as, siempre creí que en la primera infancia era una etapa crucial para la formación del ser humano y yo quería contribuir en ese periodo. Me convencí de que podía ser un gran aporte en esta área y cambié el rumbo de mi vida, jamás pensé que estudiar pedagogía me permitiría sentirme feliz y realizada hasta el día de hoy", cuenta sobre cómo ha sido este giro en su vida. 

-¿Por qué decidió estudiar en la UMCE?

-En el año 2008, el Departamento de Historia y Geografía de la UMCE creo un preuniversitario para futuros/as postulantes a carreras de educación. Yo llegue ahí por unos amigos que estudiaban en esa carrera en particular. No me perdí ni una clase, me encantaba llegar a la universidad y ver cómo tantos/as jóvenes tenían esta pasión por la educación, además me entusiasmaba estar ahí. Sin ser estudiante universitaria, comencé a valorar la vocación de compromiso con la educación pública y los desafíos que debían enfrentar los/as futuros/as profesionales. Veía cómo estos/as estudiantes encargados/as del preuniversitario desarrollaban un sentido de liderazgo social, reflexivos/as y conocedores/as de los contextos en los cuales podían desarrollar su labor. Qué mejor motivación, ¡yo ya quería ser de la UMCE! Principalmente porque era parte del ideario personal con el cual me identificaba. Finalmente postulé y quede en la carrera, asumí el compromiso de enfrentar los desafíos que se deben afrontar cuando quieres ser parte de la enseñanza y el aprendizaje, y también de la UMCE.

-¿Cuáles son sus mejores recuerdos de la Universidad?

-El sentido de comunidad social, hermandad, trabajo en equipo y, por qué no mencionarlo, de los “carretes estudiantiles, festivales y las manifestaciones por justicia social” jajajaja también los paros. Me encantaban los espacios disponibles, muchas áreas verdes, estar en grupos, los lazos de amistad que se dieron, mis mejores amigos son de la UMCE, hasta el día de hoy son parte de mi vida.

-¿Tiene algún referente o alguien que admires en tu área?

-¡Sí! Creo que muchos que fueron un gran aporte en mi formación, por su quehacer profesional y como personas.Cada uno/a de ellos/as aportó a mi crecimiento personal y profesional y a ser feliz con la carrera elegida. No puedo dejar de mencionar a la actual directora de la carrera, Carmen Gloria Negrotti; la profesora María Cristina Ponce Carrasco; la profesora Celia Herrera; el profesor Mario González Sepúlveda (QEPD) y el profesor de metodología de la investigación.

-¿Cómo fue su primera experiencia laboral en el aula?

-Fue una experiencia inolvidable. Mi vocación se profundizó al llegar a la sala donde estaban 20 niños y niñas de medio mayor, esperando a una adulta con delantal verde. Entré con mucho susto por la gran responsabilidad que comenzaba ese día y además llena de ganas de que ellos/as tuvieran un día inolvidable y pudieran aprender de una manera lúdica y libre. Varios corrieron a mis piernas a saludarme, mi alma se llenó de una energía inexplicable desde el primer momento. Fue un reto aprender sus nombres y guiarlos en su propio proceso de aprendizaje. Recuerdo con mucha emoción que llevaba la planificación con un aprendizaje de lenguaje, fomento lector, me caractericé y les conté un extracto del libro "El Principito", que se llamaba “Por qué un sombrero podría dar miedo”. Qué bella experiencia fue ver las caritas de asombro.Aproveché cada oportunidad para compartir y también aprender junto a ellos/as. Es algo que me satisface y enorgullece hasta el día de hoy. No obstante también hubo días difíciles, en los cuales la contención y respuesta sensible era más importante que cualquier cosa. Bellos recuerdos de ese día.

-Cuéntanos de su actual trabajo ¿cómo ha sido la experiencia? 

-Actualmente trabajo en Fundación Integra, en el sector norponiente de Santiago. Soy directora de un jardín infantil ubicado en Isla de Maipo. Llevo 14 años en la institución aportando a la educación de niños y niñas. También he desempeñado otros cargos como profesional de seguimiento a la gestión y reemplazo de asesoría técnica. La experiencia ha sido un enriquecimiento mutuo, en el cual he visto desde todos los procesos cómo la Fundación ha desarrollado un currículo para lograr desarrollo pleno y aprendizajes significativos de niños y niñas a través de un proyecto educativo de calidad con la participación activa de los equipos de trabajo, familias y comunidad. De esta forma, aprenden jugando felices y transforman el mundo, contribuyendo a un Chile más inclusivo, solidario, justo y democrático, idearios que me representan totalmente.

-¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje en este contexto de pandemia?

-El mayor aprendizaje en contexto de pandemia ha sido la capacidad de reinventarse para dar continuidad a la labor educativa. Esto significó transformar nuestro quehacer y, en conjunto con el equipo educativo, ejecutar un plan a distancia para niños y niñas, logrando llegar a cada una de las familias, conformando alianzas y relevando su valor y el de su hogar como un espacio de aprendizajes. Este reinventarse ha tenido como foco la reflexión permanente y, a través de ella, tenemos una invitación a reformular la definición de educación y sus funciones, más allá de los contenidos y conocimientos, poniendo en el centro el componente socioemocional y acercándonos a las necesidades reales de la formación del ser humano, resguardando el bienestar de todos/as los/as integrantes de la comunidad educativa. Estoy convencida que cuando vivenciamos situaciones de crisis, también debemos aprender a sacar provecho de ellas. Hay aspectos indispensables en los cuales los/as docentes debemos perfeccionarnos y, a nivel país, debemos contar con sistemas de información y gestión educativa, que nos permitan actuar a través de plataformas de aprendizaje, y formarnos en su uso. De la misma forma, quedaron en evidencia las brechas respecto a recursos, no todos los/as  estudiantes disponen de un ordenador o una tablet en casa, no todos/as poseen una conexión a Internet adecuada o una impresora. Por lo tanto, no todos/as tienen las mismas condiciones. Hoy más que nunca los objetivos de desarrollo tecnológico deben ser el camino a seguir para que en situaciones de crisis la educación esté basada en la igualdad de condiciones, la diversidad y la inclusión.

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