Viernes, 20 Agosto 2021 15:10

Paola Quintanilla, Vicerrectora Académica UMCE: “no podemos seguir haciendo academia entre cuatro paredes” Destacado

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La autoridad universitaria sostiene que “debemos convertirnos en una Universidad que se vincule con las demandas, con el dolor, con los problemas del entorno social y, en el caso nuestro, con las necesidades del sistema educativo o del sistema de salud”.

Otorgar carácter de Dirección a la actual Coordinación General de Prácticas, transformar la Dirección de Docencia en un espacio para el fortalecimiento académico, e impulsar la creación de un Centro de Investigación en Educación para la UMCE constituyen los tres desafíos centrales del programa de trabajo proyectado a corto plazo por la Vicerrectoría Académica de la UMCE, que desde el 7 de julio encabeza Paola Quintanilla Godoy.

Educadora de Párvulos, Magíster en Educación, mención Gestión Educacional, Doctora en Procesos Sociales y Políticos en América Latina (PROSPAL), la nueva autoridad académica se incorporó al equipo de trabajo de la gestión universitaria de la Rectora Elisa Araya Cortez, asumiendo la función de articular el trabajo académico con los requerimientos del sistema educativo en todos sus niveles y dimensiones, y con la convicción de que “si damos un salto cualitativo demostrando a la sociedad, a los profesores y al país que existen fórmulas distintas para que los niños y niñas aprendan más y mejor, si lo podemos ir mostrando y sistematizando generando conocimiento, vamos a poder dar la respuesta que se espera de nosotros”.

Esto, agregó, “en una época en la que seguimos generando procesos pedagógicos muy tradicionales que ya nada colaboran en la generación de habilidades para el siglo XXI. Debemos discutir formas distintas de generar aprendizajes en nuestros niños y niñas porque no están aprendiendo lo que uno esperaría que hicieran o lo que está diseñado en el currículum no necesariamente les sirve a las actuales generaciones”

Desafíos a corto plazo

El trabajo inmediato de la nueva Vicerrectora Académica está centrado en tres líneas. La primera de ellas dirigida a la creación de la Dirección de Prácticas: “para nosotros es un elemento fundamental porque nuestro modelo educativo –que construimos tras el Claustro Triestamental- tiene, como eje de su formación, la práctica. Ese ha sido el elemento que nutrió la reforma curricular que hemos realizado en los últimos años y, por lo tanto, consecuente con ese compromiso, se constituye como un ideal instalar al centro de la formación de nuestros estudiantes los espacios prácticos, porque es nuestro vínculo más directo con la experiencia pedagógica de todo tipo”.

Como educadora, se ha desempeñado en modalidades de educación alternativa, en proyectos de infancia y familia, en ONGs, Unicef, municipalidades y la JUNJI. Por ello, señaló, “he trabajado siempre en modalidades no convencionales y estoy convencida de que el proceso pedagógico no está limitado ni a la sala, ni a la escuela. El proceso pedagógico está en la plaza, en la comunidad, con las mujeres, con los vecinos, con los trabajadores”. Por ello es que para esta tarea “hemos pensado que la persona que mejor puede ayudarnos a instalar esa mirada en la futura Dirección de Prácticas es la profesora Graciela Muñoz, quien tiene un trabajo largo e intenso de mucha reflexión pedagógica sobre el tema de la práctica”.

El segundo desafío que se ha planteado dentro de las metas de corto plazo es “generar una Dirección de Docencia que transite desde una lógica bastante administrativa a un espacio fortalecimiento académico, pensando en el acompañamiento y la trayectoria académica de sus docente”. El tercero es la creación de un centro de investigación que está en el marco de los Planes de Fortalecimiento Universidades Estatales, a través de un proyecto para la Instalación de un Centro de Investigación en Educación para la UMCE.  Al respecto, la Vicerrectora declaró que “con la importancia que tiene, debemos hacerlo muy bien para no desaprovechar ni los recursos, ni la oportunidad para generar un espacio que realmente sea del nivel internacional que se propone hacer, y que pueda congregar a investigadores de primer nivel mundial, aportar a la generación de conocimiento y dialogar en igualdad de condiciones con los otros centros de investigación nacional y latinoamericanos, pero con el énfasis de que debe nutrir y colaborar con los procesos de investigación que se desarrollen en los Departamentos, para fortalecer espacios de investigación que ya están en nuestra Universidad, donde hay equipos, a veces muy silenciosos, que han desarrollado interesantes propuestas investigativas”, aseguró.

Esta tercera meta, anunció, estaría asociada a la creación de un Centro de Experimentación Pedagógica “que pretende recuperar lo que en algún momento en nuestro país existió al alero de las Escuelas Normales, donde los estudiantes realizaban sus prácticas con propuestas metodológicas y pedagógicas nuevas”. En este proyecto, continuó, “nuestro Liceo A - 5 va a ser un eje fundamental, junto a otros que quieran participar con nosotros en esta iniciativa, porque hay establecimiento que están esperando que la UMCE desarrolle experiencias que le permita a los profesores y profesoras encontrar algunas respuestas. Nosotros no las tenemos todas, pero tendremos que irlas construyendo”.

Metas de mediano plazo“

Tal como lo dijo la Rectora Elisa Araya al asumir su cargo, nuestro principal desafío es que la UMCE vuelva a caminar sola. Si bien tenemos una altísima valoración del acompañamiento que está haciendo la UFRO y todos los equipos que apoyan el proceso de Tutoría, esperamos que nuestra Universidad, con toda su trayectoria, vuelva a caminar sola (…). Creo que esa es una tarea esencial: aportar desde el trabajo de esta Vicerrectoría al proceso de acreditación que se viene, aprovechando al máximo el apoyo y el acompañamiento que nos está brindando la Universidad de La Frontera”, declaró.

Adicionalmente, han definido algunos ejes transversales. Uno de ellos, comentó la Vicerrectora “es el buen convivir al interior de nuestra Universidad, un buen trato. Para mí es importante, porque en ocasiones, en mi trabajo como académica, he vivido la contraparte del buen trato. Creo que es muy doloroso estar en un espacio laboral y no logra sentirte parte y no sentirte bien tratada. Es sumamente relevante apostar a eso en esta institución, donde somos todos/as compañeros y compañeras de trabajo y debemos valorarnos o tratarnos bien”.

El segundo eje transversal, dijo, “tanto de las relaciones, como de la política institucional, es el vínculo con actores sociales”, en una época en la que las universidades en el mundo están en crisis desde el punto de vista de su rol “y no estoy hablando solo de la UMCE. Las universidades tenemos que redefinir nuestro rol: los procesos de globalización, de identidad y marginación en los saberes han redefinido el rol de las universidades. Tal como se señala Nelly Richard ‘la universidad debe romper los muros’ y es una analogía a que las universidades debemos vincularnos con el allá afuera. No podemos seguir haciendo academia entre cuatro paredes, sino convertirnos en una universidad que se vincula con las necesidades, con las demandas, con el dolor, los problemas del entorno social y, en el caso nuestro, con las necesidades del sistema educativo o del sistema de salud”.

Sus inicios en la UMCE

Paola Quintanilla se incorporó a la UMCE en el año 2008, como profesora a honorarios, al Programa en Pedagogía y Religión Evangélica, en la Facultad de Filosofía y Educación y en el Departamento de Formación Pedagógica, siempre abordando las temáticas de política y gestión: “ahí encontré en los estudiantes UMCE, a jóvenes muy creativos, cercanos y con ganas de aprender”. El año 2010 se abrió un concurso académico masivo: “llegamos varios, también la profesora Elisa Araya. Ahí me incorporé al equipo de trabajo del Departamento de Formación Pedagógica”. Tres años después, en su Facultad –de Filosofía y Educación- fue electa como decana la académica Ana María Figueroa, “y en una situación bastante sorpresiva para mí, me solicitó que la acompañara como secretaria de Facultad. Así se inició mi trabajo en el Decanato”.

A su juicio, “esa fue una gestión de muchos proyectos de avanzada, una gestión que quería superar una antigua lógica que acompañó a los decanatos históricamente y que los limitaba a ser unidades de gestión ‘pasapapeles’. Me llamó la atención la propuesta de la decana Figueroa de convertir a la Facultad en una unidad que pudiera ser la plataforma para que proyectos e iniciativas que surgían en los Departamentos encontraran apoyo para poder realizarlos”. Con esa visión, agregó, “empecé a trabajar con Ana María y logramos levantar un Decanato que tenía voz y que supo pronunciarse en tiempos de crisis, que supo acompañar a los estudiantes en momentos difíciles (…). Esa innovación y haber generado un trabajo de Facultad muy cercano fue una de las razones que me inspira a trabajar en este desafío mayor, que es acompañar a Elisa Araya en esta Rectoría, que también impone otros retos como innovar, movilizar y devolver el centro del quehacer universitario a los Departamentos Académicos”, concluyó.

 

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