Lunes, 18 Julio 2016 00:00

Francisco Astorga: cantor a lo humano, lo divino, poeta, payador y profeta en su tierra Destacado

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Nacido el 21 de enero de 1960 en la comuna de San Francisco de Mostazal, provincia de Cachapoal, en la Sexta Región, Francisco Javier Astorga Arredondo, académico de la UMCE, fue recientemente nombrado Patrimonio Cultural de su comuna. En el Departamento de Música de la UMCE imparte Guitarrón Chileno, Rabel, Guitarra Traspuesta, Guitarra Folclórica y Folclor.

Para él fue una sorpresa: “importante porque, como se dice, uno nunca es profeta en su tierra. A pesar de ser nacido y criado ahí, nunca había tenido un reconocimiento, ni siquiera había cantado en Mostazal”, agregó. Y la primera vez que lo hizo fue para recibir su premio, un galvano en el que se agradece su aporte a la cultura chilena y campesina.

En la ceremonia fueron reconocidos dos personajes de la comunidad de Mostazal: “para felicidad mía -el otro vecino homenajeado- es un amigo de muchos años, que es talabartero. Mucha gente ni lo conoce, y sin embargo, Mario Olea está considerado como el mejor talabartero de Chile. Llegan de todas partes, de Chillán, de Talca, para mandarle hacer montura, aperos de huaso, todo eso”.

Para Pancho Astorga, este es un reconocimiento al trabajo cotidiano: “ahora además de ser ‘el vecino’ soy patrimonio cultural. Y para la gente tiene valor el que tenga ese título. Yo soy 'el cantor' y me invitan a las ceremonias de cumpleaños, santo, casamiento, actividades de la comunidad”.   

El cantor explicó que es trabajo de varios años: "desde que nací en realidad, siempre por la familia, los abuelos maternos. Siempre ha habido cantores y cantoras en la familia. Han sido parte de la fiesta familiar. Siempre vi que nos unía como familia”.

Sus maestros fueron su abuelo Ventura Arredondo, de quien heredó innumerables versos para cantar; José Luis Cantillana, quien le enseñó a ejecutar el guitarrón y la guitarra traspuesta a la edad de 9 años, y su tío Jaime Ramírez Arredondo, de quien aprendió el arte de la poesía y la improvisación. Sus inicios en la práctica del Canto a lo Divino se remontan a sus 14 años, en las Novenas de la Cruz de Mayo en Codegua y de San Francisco de Asís, organizada por su abuelo, una tradición familiar que continúa hasta el día de hoy.

“Hay muchas inspiraciones”, señaló, “en la comunidad, en la sociedad en general, y en la contemplación que uno tiene de la naturaleza, en cualquier momento. No es necesario estar alejado de la ciudad para sentirlo. Hasta en el Transantiago viene una idea y yo, o la retengo, porque tengo muy buena memoria, o la anoto”.

Francisco Astorga vive para la docencia. En el Departamento de Música de la UMCE imparte Guitarrón Chileno, Rabel, Guitarra Traspuesta, Guitarra Folclórica y Folclor: “Llevo 21 años haciendo clases, y han sido bastante positivos en muchos sentidos”. Seguirá “hasta donde se pueda. He tenido muchas satisfacciones acá y buenas experiencias”. Algunos estudiantes han seguido sus pasos: Claudio, un joven que salió hace unos seis años, en Quilicura, toca guitarrón, rabel, guitarra: “Incluso ha construido instrumentos, llegando más allá de la interpretación y a trabajar con la gente, en talleres, investiga, no se conforma con lo aprendido acá, sigue perfeccionándose”.

Hace cuatro años también realiza talleres de Poesía Popular en varios sectores de la Sexta Región, para niños, jóvenes y adultos: “Como me ha pasado muchas veces, en un principio el taller uno lo hace para los niños y después llegan los jóvenes y los adultos, el papá, el abuelo y la familia completa. Eso sucede”. El taller es de Canto a Lo Poeta, la enseñanza de la Cuarteta y la Décima, especialmente, y de la Guitarra Traspuesta, una forma de tocar muy característica de la tradición campesina, y especialmente en las comunidades campesinas: “la gente, aunque no sepa tocar la guitarra, toma una guitarra traspuesta y es como que siempre la hubiese tocado. Se produce ahí algo bien especial que ni los alumnos se explican, pero se produce ahí una comunicación, en la que ‘parece que siempre hubiera tocado guitarra’ o se ponen a componer ‘y bah, parece que siempre hubiera compuesto verso’. Creo que está en nuestros genes, hay una herencia que no está descubierta no más, no hay conciencia”.

A juicio de Astorga, hay tradiciones que increíblemente se mantienen: “Diría que el Canto a lo Poeta es la más vigente en lo que es la música y poesía, más que la misma Cueca. Y creo que se debe a la familia. Las familias la cultivan en forma privada tal vez, pero sigue eso de enseñarle a los hijos, aunque no directamente, porque igualmente ellos van viendo y van escuchando, entonces se mantiene en la fiesta familiar”.  
   
El maestro considera que lo que realiza se complementa mucho con la formación del Departamento de Música: “Siempre recuerdo algo que dice la profesora Malú López, quien habla de las ‘músicas’ y no le pone apellido. En este caso yo también hablo de las ‘músicas’ o las ‘poesías’. Se relacionan y hay toda una historia entre ellas (…). Sé que los estudiantes tienen conocimiento de música y de historia de la música, entonces cuando hablo del Canto a Lo Poeta les digo que ‘el cantor a lo poeta chileno es como el trovador o los juglares medievales’, o si les presento el guitarrón, sabemos que desciende del laúd o la vihuela. Dentro de la tradición campesina hay muchos términos musicales o poéticos que pueden encontrarse en Tratados Musicales o en Historia de la Música, pero que son heredados por tradición familiar”.

Recuerda que su maestro Luis Cantillana, cuando le enseñaba a tocar Guitarra Traspuesta o el Guitarrón, hablaba del ‘Doble Curso’. “Después, en unos Tratados de Vihuela aparece la palabra ‘Doble Curso’, que son dos cuerdas afinadas igual. Entonces él hablaba de las ‘Ordenanzas’ y las ‘Órdenes’ que también aparecen en instrumentos como el laúd. Hay una relación bastante directa”.

Existen muchos otros elementos, añadió, “por ejemplo, cuando enseño Canto a Lo Poeta les hablo del Canto Gregoriano, entonces dicen ‘Ah, sí, se parece’, ¿por qué? Porque los jesuitas enseñaban a cantar la Décima como parte de su misión, entonces igual está de una u otra manera relacionado con ese canto que se usaba en la Liturgia Católica”.

Entonces “los muchachos reconocen que hay un estilo musical que no es el que escuchan en la radio, que hay que analizarlo. Y para componer música chilena hay que conocer los estilos musicales de nuestra música, que no es tonal, sino modal. Es otro sistema. Por eso a veces la gente que no conoce la música chilena escucha esto y le suena raro porque no calza con su esquema formal”.

Hace tiempo que el profesor Astorga concluyó que los jóvenes, “cuando dicen ‘no me gusta’ es igual a ‘no lo conozco’ y al concoer la música chilena sienten que eso es de verdad, les gusta. No sólo porque sea artísticamente bueno, sino porque hay una historia, un sentimiento y un montón de cosas que están ligadas a nuestra música”.

Logros internacionales conseguidos por la paya chilena

Francisco Astorga anunció que el 3 de mayo, para el día de la Santa Cruz, se firmó un Decreto en Paraguay, que declara “a la paya chilena como Patrimonio Intangible del MERCOSUR, junto a la paya argentina y uruguaya”. Esto, señaló, es un logro que se consiguió con el apoyo de los cantores argentinos, uruguayos y brasileños: “Es algo bien importante y significa que en la práctica tendríamos más facilidades para hacer proyectos, para organizar más encuentros a nivel internacional. Este reconocimiento es desde afuera”, lo que resulta aún más simbólico.

La tradición de improvisar versos se da en toda América, incluso en Brasil, compartió: “Pero la paya chilena tiene algunas características especiales; por ejemplo, nosotros hacemos brindis en Décimas. Eso no se da en ninguna parte del mundo. Debe ser porque el vino chileno es muy bueno. Es inspirador (Se ríe). Hacemos una forma que se llama el contrarresto, en el que uno improvisa una Décima y luego la da vuelta. Eso es algo que ha llamado la atención mucho en Latinoamérica. La otra forma es la Décima redoblada en la que uno dice una frase y después la dice al revés: ‘se ordena la despedida’ por ‘la despedida se ordena’, ‘con alegría y sin pena’, ‘sin pena y con alegría’”.

Ahora se ha propuesto un nuevo desafío: “como Asociación Nacional de Payadores, queremos que el Canto a lo Divino y a Lo Humano, tenga reconocimiento como Patrimonio Universal. Estamos trabajando con el Consejo de la Cultura para que sea reconocido como Patrimonio Espiritual de la Humanidad el Canto a Lo Poeta en toda su manifestación: a lo Divino y a Lo Humano”. Si lo conseguimos, puntualizó, “podríamos postular a proyectos grandes que siempre hemos soñado hacer, como recorrer todo Chile cantando. En este momento parece imposible, pero hace unos años también parecía imposible que hiciéramos esta postulación, o lo que pasó en Paraguay”.

El Canto a Lo Divino “también ha impresionado a los cantores latinoamericanos. Eso de improvisar los versos como un compromiso espiritual mucho más grande que el que tienen ellos. Eso, a mucha gente que nos escucha les sobrecoge”.

Otro de sus sueños es realizar un Censo de Cantores: “Mucha gente piensa que somos muy pocos. Pero es porque no hay una difusión de lo que se hace. Por ejemplo, el año pasado, el Consejo de la Cultura, en la Sexta Región, convocó a los cantores. Me llamaron y me dijeron que podíamos invitar a 50 cantores, entonces les dije que fueran 100, pero no me creían. Llegaron 110 sólo de la Región. Con eso sacas la cuenta de los que pudieron llegar. Pero hay mucho más de lo que se piensa. Es una tradición que está muy vigente. Son los mejores representes de la cultura campesina oral. A pesar de todo”, concluyó.
 
  

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