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REVISTA N° 14

LAS EMOCIONES EN EL AULA COMO FACTOR RELEVANTE EN LA FORMACIÓN DOCENTE INICIAL

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Pese a que los aprendizajes son evaluados generalmente a través de pruebas de producto, los factores que inciden en el resultado del estudiante van más allá de lo puramente cognoscitivo. Esta investigación recopila información relevante sobre otros aspectos que permitirían efectivamente mejorar la práctica pedagógica.
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Nolfa Ibáñez S.*

Introducción

Los objetivos principales de este estudio son: develar las emociones que surgen en los estudiantes de Pedagogía de la UMCE en la interacción con sus profesores y compañeros, relacionar las visiones de académicos y estudiantes, y diseñar una propuesta evaluativa del contexto interaccional en el aula para distintos niveles del sistema educacional.
Nuestro deseo es que los resultados de esta investigación aporten a una mayor comprensión sobre la importancia de evaluar el contexto interaccional en el aula, para conocer lo que ocurre con las emociones de nuestros estudiantes en la interacción cotidiana profesor-alumno y, con ello, propiciar en los académicos el desarrollo de estrategias pedagógicas que faciliten el surgimiento de emociones favorables para las acciones de aprendizaje de los estudiantes en el proceso de formación.
En la primera parte de este estudio participaron 997 estudiantes de pregrado de todas las carreras de Pedagogía de nuestra Universidad, adscritos tanto al plan vigente hasta el año 2001, como al plan nuevo FID. Posteriormente, 104 académicos y académicas, también de todos los Departamentos, han colaborado participando activamente.
Los fundamentos teóricos de la investigación son, básicamente, los principios y objetivos de la Reforma Educacional, la concepción de emociones y de aprendizaje de Humberto Maturana R. y la propuesta evaluativa para el contexto interaccional en el aula, de Nolfa Ibáñez.
Tras cinco años de trabajo continuo en esta línea, deseamos destacar y agradecer esa participación que hace posible que los resultados de nuestro trabajo efectivamente puedan corresponder a la percepción de los integrantes de la comunidad académica y estudiantil de nuestra casa de estudios.
Del mismo modo, también pensamos que la conformación del equipo de investigación, que integra a académicas de distintas disciplinas, Departamentos y Facultades de nuestra Universidad, constituye una de las fortalezas para el desarrollo de este trabajo: la investigadora responsable pertenece al Departamento de Educación Diferencial; las coinvestigadoras profesoras Teresa Delgado y Gladys Geisse al Departamento de Formación Pedagógica, y la coinvestigadora profesora Florencia Barrientos al Departamento de Educación Física. A partir de 2004, se integra al equipo la profesora Ana María Figueroa, también de Educación Diferencial.

La investigación

De acuerdo al enfoque adoptado por la Reforma, al que subyace el supuesto que la construcción y reorganización de la actividad cognoscitiva están estrechamente ligada a las nuevas formas de experiencia social (Vygotski, 1995), el cambio en las prácticas pedagógicas es un aspecto prioritario para cumplir con el propósito de mejorar la calidad de nuestra educación.
En este contexto, la evaluación de los aprendizajes es un aspecto particularmente complejo a la hora de hacer concordante el proceso evaluativo que lleva a cabo la mayoría de los docentes de los distintos niveles del sistema educacional, con los principios teóricos que sustentan los nuevos planes de estudio impulsados por la Reforma y la importancia otorgada a los objetivos transversales.
Sabemos que la evaluación de los aprendizajes se realiza mayoritariamente a través de pruebas u otras evaluaciones de producto, y que los factores que inciden en el resultado que el estudiante obtiene en ellas van más allá de lo puramente cognoscitivo (Ibáñez, N. 1996).
Por esta razón, pensamos que se puede aportar a la evaluación educacional, a partir de la información relevante, sobre otros aspectos que son previos y determinantes de las acciones de estudiantes y profesores.
Esta investigación se focaliza en la evaluación de esos aspectos previos y determinantes, más allá de los contenidos o materias particulares, mucho más ligada a los objetivos transversales que deben permear el currículo: la evaluación del contexto interaccional en el que ocurren o se espera que ocurran los aprendizajes, de acuerdo a la propia percepción de los participantes en esa interacción (Ibáñez, N. 1999).
En esta dimensión evaluativa, el aspecto central es la disposición emocional de los actores. Se asume aquí la concepción de emociones como disposiciones corporales dinámicas que permiten en cada momento el surgimiento de distintos dominios de acciones posibles (Maturana, 1990), lo que cambia la mirada en relación con la dimensión puramente afectiva con que, por lo general, se asocia el aspecto emocional involucrado en toda interacción.
En palabras de Maturana, “si cambia la emoción, cambia la acción o el dominio de conductas que dicha emoción especifica”. En el caso de la interacción en el aula, las emociones que fundan las acciones de los estudiantes serían determinantes para el curso que sigue su aprendizaje, al favorecer o limitar acciones de una cierta clase según sea la emoción que las sustente: si el o la estudiante siente, interés, por ejemplo, podrá realizar acciones que favorezcan su aprendizaje, como asistir puntualmente a clases, hacer preguntas, pedir precisiones, buscar bibliografía etc., y lo contrario ocurrirá cuando esté en una emoción desfavorable.
Sabemos que las interacciones sociales son las que producirían mayor impacto en los alumnos; esto es evidente cuando se realizan actividades en torno a los procesos educativos vividos por los estudiantes de Pedagogía. Al preguntarles cómo ellos aprendieron a lo largo de su Educación Básica y Media, casi nunca mencionan el aprendizaje de contenidos particulares o la utilización de medios para aprender. Lo que está siempre presente son las vivencias respecto a sus interacciones con los distintos profesores y las características personales de éstos (Ibáñez, N. 2001).
Es importante destacar que no se trata aquí de establecer situaciones objetivas de ningún tipo, ya que entendemos que cada persona percibe su circunstancia según sus experiencias previas y la propia construcción de mundo, por lo que nuestro énfasis está en recoger efectivamente las percepciones de los actores, sin supuestos ni juicios previos de ninguna especie, excepto la consideración de las emociones como fundamento de las acciones a emprender en cada momento.

Los alumnos

En este marco, la primera parte de nuestro estudio se abocó a conocer la percepción de los estudiantes de Pedagogía de la UMCE, mediante la administración de un instrumento de respuesta abierta, construido y validado para ese fin, a cursos de todas las carreras de pregrado, y de la realización de grupos focales de conversación con estudiantes de esos mismos cursos.
Se recogieron las apreciaciones y comentarios de casi mil estudiantes adscritos, tanto al plan antiguo vigente hasta 2001 (PAV), como al plan nuevo (FID), quienes contextualizaron sus emociones favorables y desfavorables para el aprendizaje en situaciones de interacción profesor-estudiante y estudiante-estudiante.
Esto permitió también contrastar las percepciones de los estudiantes de los dos planes de estudio vigentes hasta 2001, lo que constituyó una oportunidad histórica, puesto que desde el año 2002 no existen en el Pedagógico los cursos de pre-grado correspondientes a los primeros ocho semestres de formación docente inicial bajo los planes de estudios formulados e implementados con anterioridad a la actual Reforma Educacional.
Los resultados de ese primer trabajo permitieron visualizar la potencia que puede tener la consideración de las emociones como fundamento de las acciones de aprendizaje de los estudiantes, en las dinámicas relacionales al interior de cada carrera (Ibáñez et al. 2002; 2004).
Las conclusiones de esta primera etapa muestran que los contextos interaccionales, descritos por los estudiantes al contextualizar sus emociones en encuestas y grupos de conversación, son los mismos o similares en ambos planes de estudio, tanto para las emociones favorables, como para las desfavorables, ambas en similares proporciones.
Esto significa que, por una parte, el estudiante de Pedagogía de la UMCE asiste a clases, gratas para él, donde siente interés, entusiasmo u otra emoción favorable para el aprendizaje. Asimismo, percibe las clases como bien preparadas por el profesor o profesora, clases claras, interesantes, motivadoras, en las cuales interactúa con el profesor y puede opinar, debatir, participar.
Además, tiene profesores que percibe como entusiastas, que se les nota el gusto por lo que hacen, que dan confianza, tienen buena disposición, comparten sus experiencias, muestran interés por sus estudiantes, valoran el esfuerzo, la opinión y el rol del estudiante.
Por otra parte, el estudiante de Pedagogía de esta Universidad también asiste a clases poco gratas para él, donde siente rabia o impotencia, inseguridad u otra emoción desfavorable para el aprendizaje.
En esas clases percibe al profesor o profesora como ambiguo, poco claro, sin interés en que sus alumnos aprendan, donde la clase no está preparada, no se le permite opinar o debatir y se le evalúa injustamente.
En estas situaciones, el estudiante percibe a sus profesores como autoritarios, prepotentes, que imponen su opinión, no aceptan la crítica ni otros puntos de vista, que son inflexibles, barreros, injustos, que abusan de su poder, que son irrespetuosos, se burlan y son pocos coherentes.
La contextualización del surgimiento de todas esas emociones perfila subculturas distintas en las diferentes carreras en cuanto a dinámicas relacionales. En algunas, los estudiantes parecen ser más sensibles a las interacciones con sus profesores, lo que se evidencia en una mayor proporción de emociones favorables y desfavorables en torno a las metodologías y a la interacción con sus profesores.
En otras carreras, la percepción de las emociones se relaciona más con los contenidos de las clases y con el cumplimiento de las metas u objetivos, tanto de las asignaturas, como de los propios estudiantes

Grupos focales

La segunda parte de esta línea de investigación, iniciada en el año 2002, difundió entre los académicos los resultados de la primera investigación, tanto los resultados generales, como los específicos de sus respectivas unidades académicas.
Para ello, se conformaron grupos focales de conversación en cada uno de los 17 Departamentos de la Universidad, lo que permitió recoger las preguntas, reflexiones, comentarios y opiniones de los docentes sobre dichos resultados.
Una vez levantadas las primeras categorías para analizar esta segunda etapa, se realizaron conversaciones generales en las que se presentaron dichas categorías para su conocimiento y aceptación por parte de los académicos.
Esta segunda instancia permitió enriquecer el corpus con las contribuciones de los profesores participantes, quienes además propusieron y acordaron el envío de escritos, respecto de su percepción sobre su propia disposición emocional como académicos y académicas de la Universidad.
Las conversaciones por Departamento fueron grabadas en audio y las conversaciones generales en video; todas fueron transcritas para su análisis. El trabajo que se desarrolla actualmente constituye la tercera parte del proyecto total y corresponde a un estudio exploratorio descriptivo que analiza e interpreta las reflexiones, comentarios y opiniones de los 104 académicos de la Universidad que participaron en las conversaciones grupales y generales, sobre la disposición emocional de sus estudiantes en la interacción en el aula, según los resultados de la etapa anterior.
Hasta ahora, la información recogida ha permitido el levantamiento de las siguientes categorías: Percepción de los profesores de su disposición emocional (propia y de otros); Apreciación del quehacer docente (propio y de los otros), Coincidencia y No Coincidencia con la percepción de los estudiantes, Comparación plan antiguo (PAV) y plan nuevo (FID), Propuestas, Reflexiones sobre educación en general y Sobre el diseño de la investigación.
A fines del presente año, corresponde una nueva reunión gene-ral para presentar un nuevo avance, ratificar las categorías que pudieren surgir de los nuevos datos aportados por los profesores participantes y solicitar la colaboración en la evaluación del contexto interaccional de uno o más de sus respectivos cursos durante el primer semestre de 2005.
La mirada de los académicos complementará aquella referida a la percepción de los estudiantes, al mismo tiempo que permitirá tener la visión de estudiantes y profesores para relacionarla, interpretarla y difundirla en función de los objetivos propuestos en este estudio.
Con ello, deseamos contribuir al sistema educativo chileno con un procedimiento que permita evaluar el contexto interaccional en el aula, de manera que cualquier profesor pueda conocer cuáles son las emociones de sus alumnos en un grupo determinado, y así poder privilegiar aquellas interacciones en el aula que hacen posible el surgimiento de emociones favorables para el aprendizaje en cada contexto.
Esta investigación debería culminar con la aplicación experimental de la propuesta, en una evaluación de impacto en distintos niveles del sistema educacional, en su cuarta y última etapa proyectada para el bienio 2005 – 2006.

Bibliografía

- Ibáñez, N., “La evaluación en una nueva perspectiva”. Estudios Pedagógicos Nº 22: 53-60. Valdivia, 1996.
-Ibáñez, N., “Reconceptuali-zación de la evaluación en la formación de formadores”. En Transformar la formación docente inicial. Santillana. Santiago, 1996.
- Ibáñez, N., “Dimensiones de la evaluación educativa en el contexto socio-cultural de América Latina y el Caribe”. Actas I Encuentro de Tendencias Evaluativas para un Desarrollo Humano Integral. Secretaría de Educación. Cali, Colombia, 1999.
- Ibáñez, N., “El contexto interaccional en el aula: una nueva dimensión evaluativa”. Estudios Pedagógicos N°27 : 43-53.Valdivia, 2001.
- Ibáñez, N.; Barrientos, F.; Cabezón, E.; Delgado, T.; Geisse, G., “La disposición emocional en aula universitaria como factor relevante en la formación docente inicial”. Informe de Investigación. I Encuentro Interregional de Investigadores en Educación. Universidad Austral de Chile/CPEIP. Valdivia, 2002.
- Ibáñez, N.; Barrientos, F.; Delgado, T.; Geisse, G., “Las emociones en el aula”. UMCE. Santiago, 2004.
- Maturana, H., “Emociones y lenguaje en educación y política”.Dolmen. Santiago, 1990.
- Vygotski, L: S., Obras Escogidas. Visor. Madrid, 1995.

* Nolfa Ibáñez S. Es decana de la Facultad de Filosofía y Educación. Profesora de Estado en Educación Diferencial; especialista en Problemas de Aprendizaje; Magister en Educación y Doctora en Educación. Autora de la Metodología Interaccional Integrativa.
Investigadora responsable de 9 investigaciones terminadas, todas auspiciadas por DIUMCE, y de dos en desarrollo. Desde el año 2000 tiene el auspicio continuado del FONDECYT, como investigadora responsable de dos proyectos (2000-2002/ 2002-2005). Actualmente se desempeña además como profesora Titular del Departamento de Educación Diferencial en la Umce.