|

|
.
 
REVISTA N° 13
EL CASO UMCE:
El desfinanciamiento de las Universidades Estatales
|
_____________________________________________________________________________________________________________________
En la educación privada se transmiten certezas,
pero también, un determinado proyecto educativo. El proyecto
de la educación pública tiene que expresar la visión
de la sociedad chilena, una visión plural, amplia y participativa...(su)
principio básico es garantizar igualdad de oportunidades
y garantizar igualdad de oportunidades significa discriminar en
la designación del gasto (Ricardo Lagos, candidato
a Presidente, Revista Docencia, N° 7, 1999: 16).
Como un retroceso para la educación superior
calificó el vicepresidente del Consejo de Rectores, Sergio
Lavanchy, el presupuesto asignado para el año 2004, pues
en términos reales significa una reducción del 3.5%
(El Mercurio, 22 de noviembre, 2003: C-10).
_____________________________________________________________________________________________________________________
|
Por Prof. Doctor Luis Rubilar S. / Prof.
Carmen Gloria Cayul C.*
I.- Origen y desarrollo del deterioro financiero universitario
estatal
El
D.F.L. N° 4 (1981), firmado por Augusto Pinochet, establecía
en su Título I, artículo 2° que para los años
1982, 1983 y 1984, el aporte anual a las universidades será equivalente
al 90%, 75% y 60%, respectivamente, del aporte fiscal del año 1980...
Para el año 1985 y siguientes...será equivalente a un 50%...,
y en su artículo 3° que a partir de 1982 el Estado otorgará
a las universidades y a las entidades de educación superior, anualmente,
un aporte fiscal por cada uno a los veinte mil mejores alumnos (PAA) que
se matriculen en ellas en el primer año de estudio. (Este
número fue aumentado por Ley N° 18.841 de 1987 a 27.500, y
por Ley N° 18.878 de 1988, a partir de 1990 se amplía a Institutos
Profesionales y Centros de Formación Técnica).
En su Título II, dictaminó el engorroso sistema llamado
crédito fiscal universitario, incluido el obligatorio
pago de aranceles por parte de los estudiantes, que tantos problemas ha
generado hasta hoy.
Estas autocráticas y arbitrarias prescripciones fraguadas durante
el régimen dictatorial, en el marco del modelo neoliberal y sus
exigencias de retracción estatal en pro del autofinanciamiento
y la competitvidad mercantil, inexplicablemente mantienen vigencia hasta
este año, transcurridos ya tres gobiernos democráticos.
A su vez, tienen como fundamento jurídico el Artículo 19,
en su numeral 10, que dictamina que los padres tienen el derecho
preferente y el deber de educar a sus hijos. Corrresponderá al
Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho.
Al privar al Estado de su función de atención preferente
respecto de la educación, se impuso el llamado principio
de subsidiariedad. En el numeral 11, impulsaba la privatización
de la educación, al postular un concepto sui generis: la
libertad de enseñanza incluye el derecho de abrir, organizar y
mantener establecimientos educacionales.
Tales son las matrices desde las cuales se han derivado el hibridismo
y la anomia estructurales que caracterizan a la educación chilena
en la actualidad, particularmente al subsistema de Educación Superior,
que la brecha entre lo privado y lo público
tiende a desdibujarse cada vez más.
Dos décadas después, el Presidente Eduardo Frei R-T., en
su discurso del 21 de mayo de 1999, mantendría los preceptos mercantiles
ayer implantados:
Si queremos ser competitivos, si queremos agregar mayor valor a
nuestros productos de exportación, si queremos desarrollar un sector
de servicios que nos permita convertirnos en el centro neurálgico
del comercio entre América Latina y otros macromercados tenemos
que mejorar la calidad de la educación.
Así lo han ordenado los poderes externos mercantiles
e intereses macroeconómicos a los cuales nuestro país, así
como la mayoría de otros latinoamericanos, deben obedecer so pena
de quedar excluidos de la política monetaria internacional manipulada
por los Estados Unidos del norte (ver, Baum, 1999; Chomsky, 1995; Schatan,
1998; Le Monde Diplomatique, N° 2, julio, 2003).
Entre otras interesadas prebendas que se le concedía al país,
estaba la ampliación de los Proyectos MECE (Básica y Media)
a la Educación Superior.
El Departamento. de Comunicaciones del MINEDUC informaba con fecha 25
de noviembre de 1998:
Para un período de 5 años, se financia con préstamo
de la entidad internacional por US$145,45 millones y aporte del Estado
de Chile de US$96 millones.... El Consejo Ejecutivo del Banco Mundial
aprobó el proyecto MECESUP (desde enero 1999)... que complementa
los esfuerzos realizados en los Proyectos MECE Básica y Media...
del personal calificado que la educación superior requiere para
la sociedad del conocimiento y el mundo globalizado del siglo XXI.
De esta forma, se asignan montos específicos para
un sistema de acreditación de programas que asegure estándares
mínimos de calidad en los niveles de pre y postgrado. Una comisión
especial presidida por José Joaquín Brunner
preparará las bases de la acreditación..., otro, para
el componente Fondo competitivo para el mejoramiento de la calidad
y Desempeño de la Educación Superior... (www.
mineduc.cl).
Pues bien, los 5 años terminaron, y la insuflación mesiánica
finiquitó (1999-2003), entonces ¿cómo harán
las universidades, con sus magros presupuestos para mejorar la equidad
y calidad de sus programas de investigación, docencia y extensión,
ya encaminados en los derroteros señalados por la égida
neoliberal?
Por ello, como expresan Venegas-Mora:
La Educación no es ya un derecho de las sociedades, sino
un privilegio que otorgan los hacedores de políticas y del pensamiento
globalizado...(una) industria productora de rentabilidad. Según
el Banco Mundial, ésta se mide como el mayor ingreso monetario
que recibe un egresado como resultado de la educación... La educación
sería entonces una industria y no un derecho, una mercancía
que necesita un molde para ajustarse a los objetivos financieros requeridos
(2003).
De aquí la intencionalidad de preparación
(destrezas) de mano de obra barata funcional a los intereses empresariales,
las exigencias de evaluaciones de desempeño y acreditaciones
(que homologan entidades públicas y privadas), la universalización
del inglés en detrimento de las propias, originarias
y actuales, formas de lenguaje y comunicación y, en fin, de las
características identitarias locales y regionales de nuestras naciones.
En el caso de Chile, en términos cuantitativos, la situación
respecto de gastos en Educación a cargo del Estado, señala
las siguientes cifras:
a) El gasto público en Educación en 1990 alcanzó
al 18.6% del Presupuesto nacional, el año 2002 apenas cubre el
11.9%;
b) Mientras en 1981 el PGB destinado a Educación alcanzaba al 4.07%,
el año 2001 aumentó al 4.2%;
c) En 1980 se destinaba el 1.14% del PIB a Educación Superior,
el año 2001 ha descendido al 0.63%;
d) Respecto de los aportes estatales a las Universidades (100%, 1981),
el año 2003 el Aporte Fiscal Directo (AFD) alcanzó el 44.8%
y el Indirecto (AFI), un 7.2%. (Fuente; Gaete, H., 2003).
El resto, junto a lo destinado para créditos y becas
estudiantiles, debe ser disputado vía proyectos y fondos competitivos
por las universidades interesadas (FFID, MECESUP, FONDECYT, FDI...) o
recurrir a donaciones que, en particular, para las instituciones
formadores de docentes, resultan una utopía.
En síntesis, todos los discursos que privilegian la educación
como primera prioridad, asignan un rol preponderante a las
Universidades estatales y, en particular, a las Pedagógicas (fortalecimiento
de la profesión docente), primordialmente replicados desde
criterios exógenos y con fondos prestados (BM, FMI, etc.) y, ahora,
sustentados en aportes privados internos, aparecen como alegorías
y promesas virtuales, desmentidas por las frías estadísticas
y la porfiada realidad que afrontamos en un heterogéneo sistema
de Educación Superior.
En este ámbito, como en el del clima organizacional vigente en
el país, se cumplen obediente y ejemplarmente los patrones del
sistema económico neoliberal, así descritos por Noam Chomsky:
El mundo está siendo movido hacia un tipo de modelo del Tercer
Mundo, por una política deliberada de Estado y las corporaciones,
con sectores de gran riqueza, una gran masa de miseria y una gran población
superflua, desprovista de todo derecho porque no contribuye en nada a
la generación de ganancias, el único valor humano... La
última tendencia estructural observable es la disminución
del papel del Estado en la educación, que está siendo sustituido
por el mercado; en las áreas donde le conviene a los intereses
dominantes, se entiende (1995: 36).
Los coletazos locales ya fueron denunciados con preocupación por
variadas instituciones, agrupaciones y autoridades, entre ellas, por el
senador Roberto Muñoz Barra (Presidente de la Comisión de
Educación de la Cámara Alta), quien al referirse al Financiamiento
y crédito universitario opinaba: Hemos perdido mucho
más que el Estado docente, entendido como ejecutor y contralor
del proceso educacional del país(...) convertida ya la educación
universitaria en una mercadería que se vende y se compra, y abierto
el campo para carreras y profesiones que saturan el mercado, el Estado
aparecerá como cómplice de un proceso que, si no configura
un ilícito(...) una irresponsabilidad dolosa(...). Uno de los problemas
más graves que se nos muestran ahora es el del financiamiento,
el cual, según las palabras del rector Riveros, está haciendo
agua por todas partes(...).Destacando la necesidad de constituir un sistema
de crédito nacional centralizado, para evitar que las universidades
estatales sigan cumpliendo, como ahora, de prestamistas y cobradoras(...).
Cuando la Universidad de Chile se venga abajo junto con la estatua de
don Andrés Bello, será demasiado tarde para el arrepentimiento
de muchos (Diario La Nación: Editorial, 14 de enero, 2001).
II.- La UMCE: caso paradigmático como entidad
estatal y pedagógica
2.1 Bosquejo institucional
La situación antes descrita, en el caso de la UMCE,
da cuenta del hecho que, de un presupuesto totalmente financiado por el
Estado hasta 1981, hoy recibe como AFD un 23.2% y como AFI un 1.2%, no
superando el aporte gubernamental el 33% de su presupuesto anual. Por
tanto, las dos terceras partes del financiamiento ha debido generarlo
desde otras fuentes, incluidas ventas patrimoniales, aranceles obligatorios,
rebajas crónicas de gastos básicos, competencias en cualquier
proyecto viable, etc., tarea ímproba para una institución
cuyo fin social y humanista es de índole pedagógica,
disonante de la lógica del lucro y del mercado.
En esta Universidad, el Pedagógico, se han formado o formaron 11
de los 13 Premios Nacionales de Educación, otorgados desde 1979,
y muchos otros en otras áreas de la cultura chilena, y en ella
se gestaron carreras y actividades relevantes en la vida nacional: Antropología,
Bibliotecología, Cartografía, Geografía, Kinesiología,
Periodismo, Sociología, Psicología, actividades deportivas,
scoutivas, teatrales, científicas y artísticas, en general.
Ella ha subsistido, claro, con remuneraciones bajas, con condiciones de
infraestructura y de apoyo didáctico insuficientes, con ventas
de activos, con el obligado arancel estudiantil, con las ganancias de
proyectos que debieran ser de su legítima pertenencia, con el compromiso
identitario de los integrantes de la comunidad.
Pero hasta cuándo es viable su subsistencia institucional; cómo
llamarla en propiedad universidad estatal si, fácticamente,
es ya más ´privada; cómo responder a las urgencias
que demanda la formación inicial y el perfeccionamiento permanente
de los docentes del sistema público en el futuro. En
definitiva, cuál es la posición y la respuesta de los organismos
oficiales, en especial del MINEDUC, frente a esta crónica
de una muerte anunciada.
A pesar de los pesares, sin propaganda, año tras año aumenta
la cantidad de postulantes a sus dieciseis carreras pedagógicas
(2003: 3.907 para 993 vacantes) y mejora el promedio de ingreso (2003:
630 puntos en PAA), con un colectivo total de 7.000 estudiantes (5.900
en pregrado y 1.100 en Educación continua).
Superando las carencias, se incrementan las actividades investigativas,
se expanden las de creación y difusión artística,
se actualizan sus medios electrónico-visuales, se fortalecen las
ayudas y fondos estudiantiles, se trabaja con cinco comunas de Santiago
sur (SURGE) y con las de Santiago y Ñuñoa; se mantiene la
mística educativa y la conciencia social solidaria, ya que la mayoría
de sus egresados, como es tradición, trabajan en los ámbitos
de la educación particular subvencionada y municipalizada.
En el área investigativa, en el trienio 2001-2003 se han desarrollado
173 proyectos internos, y el posgrado (1987) cuenta con dos Magister acreditados
(CONYCIT).
En Extensión, junto a permanentes actividades culturales en sus
salas Nemesio Antunez y Mariano Picón-Salas,
participan en sus programas destacadas figuras nacionales, se mantienen
múltiples conjuntos artísticos y publicaciones impresas
y electrónicas (a través de su página web: umce.cl).
La participación estudiantil en actividades deportivas y recreativas,
en tareas de difusión cultural y de solidaridad es ingente, con
la sola falencia de que aún no se formaliza su orgánica
estamental como actor, interlocutor y protagonista de los cambios que,
en todas sus estructuras y funciones, debe realizar la institución.
En el plano de la Docencia, se han ensayado en la última década,
dos Programas (1992-1998, y 1999-2002-FID), proyectándose en la
actualidad una tercera modalidad que, asimilando críticamente tales
experiencias, mejore la malla curricular, otorgándole mayor flexibilidad
(créditos), optimice la integración de las líneas
de formación profesional docente (pedagógica) y de especialidad,
incorporando proactiva y sinérgicamente las relativas a la investigación
y las prácticas, bajo un criterio epistemológico interdisciplinario.
2.2 Datos cuantitativos respecto a la UMCE
A.- Presupuestos UMCE (AFD: 1882- 2003) (cifras de miles
de $)
|
Año
|
Presup. total
|
AFD
|
%
|
|
1982 (Academia)
|
0
|
459.447
|
100
|
|
1985 (UMCE)
|
1.228.208
|
498.224
|
40.57
|
|
1989
|
2.177.996
|
697.757
|
32.62
|
|
1998
|
11.038.684
|
2. 676.777
|
24.25
|
|
2002
|
14.867.932
|
3.189.730
|
21.45
|
Presupuesto (actual) UMCE-2003:
|
Total
|
$14.146.370
|
|
|
AFD
|
$ 3.285.422
|
(23.2%)
|
|
AFI
|
$ 171.000
|
(1.2%)
|
|
Crédito Universitario
|
$ 1.243.000
|
(8.8%)
|
| Aporte Fiscal |
$ 4.699.422
|
(33.2%)
|
B.- Personal académico, administrativo y de servicios
(Total: 1054)
Académicos: Planta: 228; Contrata: 140 (Total:
368); Honorarios: 257 (Pre-grado: 122; Otros - cursos especiales, Rancagua-Graneros,
y posgrado -: 135; Total: 257). (Total: 625). De ellos, 157 poseen Grados:
Doctorado, 42 y Magister115.
Administrativos y Servicios: Planta: 243 Contrata: 186 (Total:
429). De ellos, 44 son profesionales.
C.- Estudiantes
Respecto del colectivo estudiantil de la UMCE, en términos
históricos, partimos de los datos correspondientes al año
1970 cuando 23.457 alumnos universitarios chilenos estudiaban Pedagogía
(30% de la matrícula total). En 1971, de un total de 42.710 estudiantes
de la Universidad de Chile, 15.354 lo hacían en Pedagogía
(36%) distribuidos entre el Pedagógico y las distintas sedes regionales,
distribuidos según niveles:
|
Educación Básica:
|
2.378
|
(15.5%)
|
|
Educación Media:
|
11.770
|
(76.7%)
|
|
Educación Parvularia:
|
1.206
|
( 7.8%)
|
Durante el año 1980, en las Universidades del Consejo
de Rectores estudiaban Educación 33.810 alumnos. En esta década,
en la cual el magisterio fue maltratado y depreciado, y se inició
la proliferación indiscriminada de establecimientos privados
en función de la peculiar libertad de enseñanza
preconizada por la Constitución, la formación docente quedó
entregada a múltiples instituciones (ver: Briones, G., 1984; Rubilar,
L., 1998).
Se generó así el siguiente cuadro distributivo
de los estudiantes de Pedagogía para 1990, que evidencia, además,
la notoria disminución de postulantes:
|
Instituciones con AFD (Universidades)
|
16.599
|
|
Instituciones sin AFD (privadas)
|
9.209
|
|
Total
|
25.808
|
Sin embargo, a partir de 1990 -en gran medida por la acción,
insuficiente, pero reparadora y dignificante ejercida por los gobiernos
posteriores- se produjo un significativo aumento del interés de
los jóvenes por estudiar Pedagogía, escindidos en el dualismo
público-privado.
En concreto, el año 2000 estudiaban Educación,
en términos amplios, 41.075 alumnos: 25.171 c/AFD y 15.904 s/AFD.
En términos más restringidos (nivel universitario), existía
un total de 30.903 de estudiantes con esta distribución por área
o nivel educativo (fuente: Pérsico, P., 2001):
|
|
C. de Rectores
|
Us. Privadas
|
Total
|
|
Educación Parvularia
|
4.121
|
3.520
|
7.641
|
|
Educación Diferencial
|
2.343
|
812
|
3.155
|
|
Educación Básica
|
4.430
|
1.781
|
6.211
|
|
Educación Media
|
11.560
|
2.336
|
13.896
|
|
Total (2000)
|
22.454 (72.7%)
|
8.449 (27.3%)
|
30.903
|
Estas cifras son significativas, tanto por la recuperación
cuantitativa del ingreso al área formativa-docente, como porque
a pesar del diluvio neoliberal que inundó los predios
educativos, los postulantes prefieren realizar sus estudios en las Universidades
del Consejo de Rectores.
Creemos que ello se debe, además de su extracción socioeconómica,
a la motivación vocacional prevalente en ellos, dirigida a la acción
social y solidaria como proyecto de vida, disonante del signo
mercantil que connota las profesiones liberales y la mayoría
de las nuevas instituciones particulares creadas desde los 80.
En uno de sus acápites conclusivos. P. Pérsico consigna
el siguiente juicio: El único estamento que a través
de la totalidad de los años analizados (1980-2000, LR) su matrícula
nueva siempre supera a las vacantes ofrecidas, es el de las Universidades
del Consejo de Rectores, lo que indica el gran interés de los postulantes
por incorporarse a este tipo institucional, por su tradición, prestigio,
excelencia académica y posibilidad de acceder a créditos
y becas de estudios (2001: 106).
Para el año 1997, de las 17 Universidades (14 tradicionales y 3
privadas) que implementaron (previo concurso) el Programa de Formación
inicial docente (FFID, MINEDUC), con un total de 23.284 estudiantes, la
UMCE atendió la mayor cantidad: 4.557, es decir, el 19.57%.
La UMCE recibió durante estos 4 años (1998-2001), un aporte
FID total de $ 1.388.250 (MINEDUC), el mayor, ya que es la única
Universidad Pedagógica, pero se le obligó a pagar con recursos
propios una contraparte de $638.940, el 32% (Fuente: Coordinación
FID-UMCE).
La matrícula de la UMCE es desglosada así por niveles o
áreas de estudios el año 2001, en el contexto del Programa
FID (ver, Avalos, B., 2002):
|
|
UMCE
|
T. Us.
|
FID
|
|
Educación Parvularia
|
592 (1°)
|
12.7%
|
4.649
|
|
Educación General Básica
|
698 (2°)
|
12.6%
|
5.505
|
|
Educación Media
|
3.441 (1°)
|
22.9%
|
15.009
|
|
Educación Diferencial
|
760 (1°)
|
28%
|
2.635
|
|
TOTALES
|
5.491 (1°)
|
19.74%
|
26.697
|
Ese mismo año, los postulantes mejoraban sus condiciones
de ingreso en promedio de NEM (=585) y de PAA (=657), así como
sus niveles de retención y procesos de egreso y titulación.
Todo ello confirma que en la actualidad la carrera más solicitada
en el país es la de Pedagogía, con la correlativa mejoría
cualitativa de los nuevos matriculados.
Matrícula y Puntajes ingreso UMCE últimos
3 años
|
Año
|
Vacantes
|
postulantes
|
Matrícula
|
Prom. P.A.A.
|
|
2001
|
1003
|
3.358
|
992
|
608
|
|
2002
|
993
|
3.760
|
997
|
617
|
|
2003
|
993
|
3.907
|
978
|
630
|
Alumnos titulados por Facultad (etapa 1995/ mayo 2003)
----------------------------------------------------------------------
Filosofía y Educación: 1.978
Historia, Geografía y Letras 828
Ciencias Básicas 330
Artes y Educación Física 1.117
Total: 4.253
Asimismo, es la Universidad que tiene el más alto
porcentaje de Titulación, de los que se incorporan al sistema.
Titulados 2002: 586; 2003: 630 alumnos.
Estudiantes matrícula 2003: 7.000 aprox. (Pregrado y Educación
continua).
III.- Proposiciones
Convencidos de que la educación juega un papel
fundamental en el desarrollo social y económico de los países
de la región y su proceso de integración latinoamericana,
junto con constituir la mayor fuerza cultural para el respeto a los derechos
humanos, de la convivencia democrática y de la paz, y que ella
debe propender a la formación integral del ser humano y ser accesible
a todos los estratos sociales dentro de un marco de calidad y resguardo
de la profesionalidad de aquellos que la ejercen, profundizando en la
discusión que conduzca a nuestras universidades a resignificar
la educación (Carta de Santiago, Seminario Latinoamericano
de Universidades Pedagógicas, UMCE, mayo, 2003).
Esta densa y principial consideración, escrita este año,
aunque aún no actuada, y basada en fundamentos tales como los planteados
en Jomtien, 1990; Dakar, 2000 y PRELAC, Cuba, 2002, nos sirve de marco
de referencia para proponer algunas sugerencias relativas al futuro de
las Universidades Estatales y, en especial, de las entidades formadoras
de docentes en nuestro país, siempre contextuados en nuestro referente
regional identitario: América Latina.
1. En lo fundamental y trascendente, se requiere modificar las líneas
jurídicas referidas a la educación actual, implantadas durante
la dictadura: Constitución Política (1980), Decreto N°
4 (1981), LOCE (1990), etc., y reemplazarlas por bases filosóficas
y políticas que legitimen un sistema democrático, participativo,
no-discriminativo, afianzador de una identidad nacional multicultural
en el contexto de la integración latinoamericana y de la efectiva
vigencia de los derechos humanos.
2. El Estado debe asumir su responsabilidad social, ética y política
por fortalecer la educación pública, el respaldo legitimado
y responsable respecto a sus universidades, ahora sólo de nombre
estatales, y en especial, a las formadores de docentes. Ello
pasa necesariamente por aumentar fuertemente el gasto público en
el sector Educación, reforzando decisivamente el Aporte Fiscal
Directo (AFD) de las universidades estatales, haciéndose cargo,
por ejemplo y al menos, del 66% de sus financiamientos, y eliminando el
inequitativo AFI (Alvarez, R., 2001).
3. Dado el momento que afronta la educación en nuestro país
y la contextuada radiografía aquí presentada, resulta de
toda justicia que la UMCE reciba el apoyo oficial, se la respalde presupuestariamente
y se la incluya en las planificaciones y evaluaciones del sistema. De
otro modo, se estaría negando el aporte centenario y actual que
ella ha hecho y hace para que la profesionalidad que requieren nuestros
docentes de aula sea idónea y pertinente, afincada en valores democráticos
y en la propia realidad nacional. Hoy, como ayer, sigue vigente la defensa
que del Pedagógico hiciera su fundador, don Valentín Letelier:
En suma, para todos los chilenos, defender al Instituto Pedagógico,
es defender uno de los agentes más poderosos de la cultura nacional,
y suprimirlo es imposibilitar la formación del profesorado chileno,
es hacernos perpetuos tributarios de la pedagogía extranjera
(1895).

|