|
|
.
 
REVISTA NÚMERO 10
BÉLGICA CASTRO, INTEGRANTE DEL CADIP:
Nuestro interés era elevar la calidad del teatro
|
_____________________________________________________________________________________________________________________
La conocida actriz Premio Nacional de Artes de la Representación
1995- recuerda en este testimonio aquellos años heroicos
en que unos pocos estudiantes del Pedagógico crearon un grupo
de teatro vanguardista, alejado de la mediocridad del ambiente artístico
de la época. Pedro de la Barra fundador y director-
acordó con nosotros no trabajar para ganar dinero,
ni para hacer reír a la gente con tonteras, sino hacer textos
serios, un gran teatro
_____________________________________________________________________________________________________________________
|

Entré al Pedagógico, en 1940,
a estudiar Pedagogía en Castellano. En esos años el teatro
que se hacía en Santiago, era lo que nosotros llamábamos
de boulevar, obras para ganar plata, cómicas, mucha
comedia francesa, sin mayor contenido.
En la Universidad, me acerqué al CADIP (Centro Artístico
Dramático del Instituto Pedagógico), un grupo de teatro
que años atrás había fundado Pedro de la Barra, ya
egresado. Esta gente se juntaba, ensayaba, descubría obras, que
después han sido sumamente conocidas. Ninguno de nosotros tenía
la intención de dedicarnos al teatro de manera profesional. Era
como si uno se metiera al coro del liceo o a un grupo folclórico.
En el tercer piso había un salón grande para dar conferencias.
Pedro de la Barra había acondicionado el escenario para que se
pudiese hacer teatro.
Éramos muy ambiciosos con los textos. Por ejemplo, yo estaba en
el Pedagógico, cuando Pedro Orthous, que iba un curso más
arriba que yo, descubrió en una publicación francesa, una
obra corta de Chéjov, muy graciosa, que se llama Propuesta
Matrimonial. La tradujo y la hicimos, porque la encontramos muy
buena y divertida. Eso significó mucho para nosotros.
Hacíamos obras de gran calidad literaria. Por ejemplo Chéjov,
Lenormand, clásicas españolas, siempre cortas, porque éramos
estudiantes y teníamos que hacer los trabajos de la Universidad.
Las funciones se realizaban en el edificio antiguo del Pedagógico,
en Cumming con la Alameda, los días sábados en la tarde,
a las cuales asistían todos los alumnos.
Nos quedábamos después de clases ensayando. A nuestras familias
no les parecía muy bien esto, encontraban que íbamos a perder
el tiempo, que nos perjudicaría en nuestros estudios.
Pedro de la Barra tenía la idea de hacer un teatro universitario
a la manera del teatro de García Lorca en España, con el
patrocinio de la Universidad. Acordó con nosotros no trabajar para
ganar dinero, ni para hacer reír a la gente con tonteras, sino
hacer textos serios, un gran teatro. Nuestro interés fue siempre
elevar la calidad del teatro, tanto en el texto como en la estructura
de las obras.
Así nació el Teatro Experimental en 1941, gracias a que
era rector de la universidad, don Juvenal Hernández, que fue una
de las personas más humanistas de Chile. Era extraordinario, por
su intervención, se creó el Ballet Nacional y la Orquesta
Sinfónica.
El
actor Lucho Córdoba nos prestó el Teatro Imperio. Todos
los domingos en la mañana hacíamos funciones y nuestro público
eran principalmente snobs y gays, porque son personas inquietas, y los
parientes y compañeros de clases. El primer año hicimos
sólo dos obras, españolas, La Guarda Cuidadosa
de Cervantes y Ligazón de de Ramón del Valle-Inclán.
Cuando la Universidad de Chile cumplió 100 años, en 1942,
hicimos una función oficial, El caballero de Olmedo,
de Lope de Vega. Fue una noche de gala, un verdadero premio a la seriedad
y dedicación que teníamos como grupo. Ese año presentamos
también una égloga de Juan de Encina y Paso
de López de Rueda.
En el año 1944 abandoné los estudios, ya que estaba demasiado
metida en el teatro.
Tuvimos nuestro primer éxito de público en 1945, con una
obra del norteamericano Sorton Warden, llamada Nuestro Pueblo.
El Teatro Municipal se llenaba. Eso hizo cimentarnos y conseguir que la
Universidad nos pagara sueldos a diez personas, muy poca plata, pero igual
fue un reconocimiento. Entre los beneficiados estuvieron: Roberto Parada,
María Maluenda, María Cánepa, Pedro Orthous, Pedro
de la Barra y yo.
En aquellos años, participamos también en La Orquesta
Afónica, que era un grupo de estudiantes dirigido por Pedro
de la Barra, en la que se hacía un coro y una mezcla de canciones
de melodías clásicas y música popular.
Además, trabajamos en las Veladas Bufas del Teatro Municipal, en
las cuales se elegía una reina y un rey feo y se hacía una
función a la que iban todos los universitarios,
Quiero destacar la llegada del barco Winnipeg a Chile. Trajo gente muy
joven y talentosa, como José Balmes, Roser Bru, Leopoldo Castedo,
José Ricardo Morales, etc
Un grupo significativo para Santiago,
una ciudad de sólo 700 mil habitantes. Fue una inyección
de cultura.
| Esperpento, herederos del Cadip
El
grupo de teatro Esperpento nace en la Universidad Metropolitana
de Ciencias de la Educación (UMCE) en 1991, con una selección
de los mejores alumnos de los talleres de teatro que dirige el académico
Sergio Guzmán. Ese año se celebró el aniversario
N° 50 del Teatro Experimental, compañía que nace
en el antiguo Instituto Pedagógico, del cual la UMCE es su
heredera legal.
Fue el esperpento* Ligazón de don Ramón del Valle-Inclán,
la primera obra que presentó el Teatro Experimental en el
Teatro Imperio en 1941. Y con un esperpento, La Rosa
de Papel, la Universidad Metropolitana le rindió ese merecido
homenaje a los pioneros del teatro universitario en Chile. Lo demás
es historia en la que se funden los nombres de la Orquesta Afónica,
el Centro de Arte Dramático del Instituto Pedagógico
(CADIP), el Teatro Experimental, más tarde rebautizado e
institucionalizado como Instituto del Teatro, actualmente Teatro
Nacional Chileno.
Esperpento lleva once años de extensión teatral, tanto
en nuestra comunidad académica como en los distintos colegios,
universidades y municipios de la Región Metropolitana, presentando
obras de autores universales (Molière, del Valle-Inclán,
De Filippo, etc.), además de creaciones colectivas de temas
juveniles actuales.
Cabe destacar la participación del grupo Esperpento en diversos
encuentros y festivales universitarios de Valparaíso, Concepción
y Santiago, y los trabajos de verano con talleres juveniles en las
distintas regiones del país.
*
Genéro literario inventado por del Valle-Inclán en
que los actores son marionetas movidas por los hilos de la
lujuria, la codicia y la muerte. Y a los espectadores se les debe
congelar la risa en la cara, pues se están riendo de cosas
muy serias, explica Sergio Guzmán.
|

|