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REVISTA NÚMERO 9

DE PIEDRA Y POESÍA

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Luis Ahumada, creador de la primera gran escultura a Pablo Neruda en Chile, habla de su inspiración. Levantada en los patios de la UMCE, es un homenaje a quien fuera estudiante del antiguo Instituto Pedagógico, institución de la cual es sucesora nuestra Universidad.
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Por Marcelo Guajardo Thomas

La figura de Pablo Neruda –sacralizada con los años- tiene en Luis Ahumada un admirador neófito. “Conozco a Neruda por lo que todos conocen”, afirma sincero. Pero su falta de especialización es superada con creces por una tremenda sensibilidad artística. En Luis Ahumada esta capacidad es como una vertiente que arroja borbotones constantes, por lo que su trabajo sobre el poeta deja de ser una mirada repetitiva para afirmarse en coordenadas no utilizadas que revitalizan al autor del “Canto General”.
Luis Ahumada Villanueva no es un hombre mesurado - característica que en un artista se torna sagrada virtud -, todo en él es excesivo, desde las formas con las que trabaja la madera o la piedra reconstituida (hormigón), hasta su afición a la comida y la bebida. Desde el exceso, la escultura es una decisión sobre la que Ahumada ha fundamentado su vida.
En una grata tarde, el artista fue desgranando sus motivos, las razones de su arte, el estímulo que lo llevó a esculpir a un notable. Este es el retrato de otro notable.

El cuerpo de Luis Ahumada se recorta en la entrada de su taller en El Salto. La oscuridad es atravesada por tres columnas de luz que se cuelan por las paredes en pleno atardecer de Santiago. El escultor es de baja estatura, gordo, con una asombrosa cara de niño y pelo crespo. Si hubiese que compararlo –si es que su personalidad resiste alguna comparación- Luis Ahumada es la versión moderna de Nerón, dejando de lado lo reprobable de tal personaje. Saluda y de inmediato se ve la escultura que desde septiembre se levanta en los pastos de la UMCE, hecha de piedra reconstituida, 1.4 mts. y 350 kilos de peso.

- ¿Cómo surge la idea de hacer una escultura de Neruda para la UMCE?

“No tengo idea porqué Neruda. Lo único que sé es que un día llegaron Mario (González) y Hugo (Jorquera) y me propusieron elaborar una pequeña escultura para la Universidad. Me pareció que sería mucho mejor darle un carácter más público y, de esa forma, que cumpliera mejor su función. Pensé de inmediato en un formato grande (la cabeza mide 1.4 mts. y el pe-destal 2.4 mts.). Hacer algo mayor me permitía crear con más libertad y además posibilitaba que la vieran muchas más personas. Además sentí que Neruda, con esa amplitud, necesitaba algo a gran escala. Neruda es una cosa sin fin. Son tipos demasiado grandes, tienen tanto cuento que uno siempre queda corto, son infinitos”.

- La escultura posee un plano recto que enmarca la cara de Neruda y algunas formas detrás de la imagen principal ¿qué te motivó a trabajar de esa manera?

“Intenté animar un poco el rostro del poeta. Superar la recreación tan clásica del busto amputado, que es muy poco atractivo. Entonces trabajé en la cabeza, el gran juego está en la cabeza. Tiene, como tú dices, planos sugerentes. Intenté jugar con los volúmenes y sugerencias espaciales hablando de manera netamente formal. En este trabajo quise partir por lo más simple, no por la complejidad de un hombre como Neruda, porque no hubiera terminado nunca. En la escultura, el rostro de Neruda rompe un papel, emerge de un plano, es como un libro por donde la imagen sale, irrumpe, perfora. Y este papel representa el soporte material del poeta”.

Entre pregunta y pregunta Luis Ahumada se da maña para recibir a más gente que viene a verlo. De tanto en tanto ofrece vino y hace que uno se sienta como uno de sus invitados más queridos.

- ¿En tu trabajo, reconoces la influencia de algún artista en particular?

“Algunos puntales europeos, por supuesto, y dentro de los nacionales, Samuel Román, un escultor muy importante en mi trabajo. Estuve muy ligado a él, trabajé directamente en su taller. Era un artista que mezcla una serie de concepciones: la palabra, la idea y el concepto. En el fondo uno como artista recoge las cosas que te van sirviendo como soporte de tu trabajo, muchas cosas que actualmente tu vez en mi trabajo las conservo de la influencia de Samuel Román. Cuando yo lo veía modelar me entraba una necesidad obsesiva por la escultura, al punto de no dormir. El trabajo con el arte es una obsesión enfermiza, algo que todavía tengo. Y en esto soy vicioso, adicto, totalmente dependiente. Cuando estás en un proceso creativo y te dejas fluir, puede pasar cualquier cosa. Lo importante es no saber cuando se empieza ni cuando se termina”.

- ¿Dónde están tus principales fuentes de inspiración?

“El cuerpo humano me gusta mucho trabajarlo, principalmente porque domino la representación figurativa, en especial, el cuerpo humano. Intento, además, una complementación de este realismo con lo abstracto, la mezcla de formas simples y aliviadas con elementos abstractos”.

- ¿Y en cuanto a materiales?

“Comencé con la arcilla, luego en madera y hormigón armado. Actualmente trabajo con la fibra, que le da a la obra una forma diferente a la tradicional, utilizando muchos recursos y técnicas”.

Su última exposición la realizó en 1994, en la Bienal Internacional de Valparaíso, donde mostró dos volúmenes. Desde entonces se ha mantenido fuera de un circuito que no deja de criticar. “La cosa está muy penca, no es llegar y montar una exposición, hay que tener mucha plata para eso, las cosas ahora se manejan de una manera muy diferente. Yo necesito unos cinco millones de pesos para montar una exposición con cartera de invitados y todo, si no, no hay exposición. Ya ni siquiera importa si la exposición es buena o mala”.




Luis Ahumada Villanueva estudió arte en la Universidad de Chile durante los años 60, carrera que no terminó, pues según dice “me di cuenta que no existen títulos para artistas”. Después hizo clases en la sede Arica de la casa de Bello, ciudad donde hizo sus primeras obras públicas. Viaja durante los años 70 a Europa, experiencia que luego vierte en su trabajo en Chile. Actualmente es uno de los más destacados restauradores de elementos escultóricos del país.