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REVISTA NÚMERO 2

EL HOMBRE Y LO TRASCENDENTE.
Una reflexión a propósito de Dante y Santo Tomás

Víctor Berríos Guajardo
"El Poeta es un pequeño Dios"
Vicente Huidobro. Arte Poética.

La poesía no ha tenido alegre vida en el mundo de las cosas humanas que venimos construyendo hace ya muchos siglos. Parece que por naturaleza, el hablar poético y por lo tanto el poeta, tienen cierto destino de ser rechazado o por lo menos resistido por los demás hombres. El poeta ha sido el maldito, el fatal, el imaginario, el fantástico y principalmente, el mentiroso. Esta última característica es la que le ha pesado más, pues por alguna extraña razón, el hombre se ha fijado como horizonte el encontrar cierta realidad trascendente a él, a su condición de ser finito, que ha dado en llamar la Verdad, Dios, Bien y Belleza, aquellos trascendentales que tan bien distinguió la Edad Media y que la propuso como fin a alcanzar por toda la humanidad. Resulta entonces que en primera instancia el poeta y la poesía sería aquello más alejado de los intereses del hombre, por lo que su actividad resultaría inútil y lo que es peor, perniciosa. Sin ir más lejos y a modo de ejemplo, en el febril y al mismo tiempo racional proyecto de Platón de construir una ciudad perfecta, éste se encarga de afirmar que la educación realmente provechosa, debe necesariamente evitar al poeta, pues incita a la imaginación alejándolo de ese mundo verdadero de las ideas. El poeta es el que alimenta la imaginación en el alma de los ciudadanos, evitando el ascenso del alma hacia las regiones más elevadas y superiores que hacen al hombre más perfecto. Esto nos resulta paradójico, pues podría pensarse que justamente sea quizás este proyecto de Platón, el más fantástico llevado a cabo en la historia del pensamiento occidental y que además, en su aplicación histórica y práctica, fue el mayor de los fracasos. El poeta es el ser despreciado y al mismo tiempo privado de la posibilidad de ser feliz, pues para el mundo antiguo la felicidad era posible sólo en la ciudad, en la relación política que estableciera el hombre y su entorno. Esta concepción que podría parecer como antigua y ya olvidada dentro de la historia del hombre, creemos subsiste en términos quizás distintos, pero que mirados desde una perspectiva global, encierran una cosmovisión similar: el poeta y la poesía no son un aporte para la búsqueda de lo que realmente interesa al hombre, la poesía no es sabiduría, no es develamiento de misterio y verdad, es mera palabrería y goce estético y su valor es sólo hedonista, de placer, pero no de saber, de realce espiritual.

Al contrario de lo que se creyera a primera vista, nos parece que es en el pensamiento medieval, donde la poesía adquiere valor desde la perspectiva de ser un camino para la esperada relación entre el hombre y Dios. Es en esta época, tan llena de intentos por captar la esencia de muchas cosas y de darle al hombre un auténtico sentido, donde la poesía y el poeta adquieren importancia. Es aquí donde las cosas hacen sentido para el hombre, pues la idea de una vida terrena y la posibilidad de trascendencia se vivían a diario y existía como creencia fundamental. Dentro de ésta, el asunto de la salvación del alma y el camino hacia Dios es una preocupación real, vivida a cada momento. Entonces, se vuelve importante el relato poético, pues además de ser mero goce estético, adquiere un sentido para una sociedad preocupada de develar verdades trascendentales y metafísicas. La poesía habla lo que debe ser dicho para los intereses humanos, pero no perdiendo un aspecto fundamental: la belleza de lo dicho. Siendo esto así, lo importante es determinar cómo y en qué sentido se produce la relación siempre tan dificultosa entre la poesía y el saber, entre el relato y la doctrina, entre la palabra que pretende alcanzar la verdad y Dios. Para realizar esto, nos detendremos en la figura de Dante Alighieri, el poeta de la lengua italiana, quien resalta la relación fundamental entre la palabra y la belleza. En nuestra vida actual la palabra se ha transformado en palabrería y la poesía en comercio, además que todo debe tener una confirmación científica y tecnológica, y quizás por ello sea bueno que la poesía vuelva a ser saber de salvación, no meramente en su aspecto religioso, sino de todos los dominios del hombre, tal como lo es también la auténtica filosofía en su sentido más vital. Filosofía y poesía unidas en el proyecto de darle al hombre sentido y respuestas frente a un mundo cada día más complejo y menos preocupado de su destino.

II

Decíamos con anterioridad que la figura de Dante Alighieri es fundamental a la hora de determinar y delimitar el problema planteado, pues es un poeta cristiano, que conoce a los poetas clásicos y a la filosofía de la época. Es un hombre de gran cultura y sensibilidad que representa un intento que se da en pocos, solamente en los genios, y que es la capacidad de ser la síntesis de una época, esto es, ser el filósofo, el poeta, el político, el religioso. Dante expresa toda su genialidad en su obra cumbre y que lo sitúa en un lugar altísimo dentro de la historia cultural del hombre, y que es "La Divina Comedia" o , mejor dicho, "La Comedia", como lo expresa el propio Dante. Esta obra, un gran texto poético, político, filosófico y teológico, es el relato del viaje espiritual de un poeta (el mismo Dante), en búsqueda de la salvación y redención final. Este viaje se desarrolla en tres etapas fundamentales, que son el Infierno, el Purgatorio y el anhelado Paraíso, lugar en donde se obtiene el máximo de los bienes que puede alcanzar hombre alguno y que es la visión de Dios. En las etapas del Infierno y Purgatorio, el guía de Dante es otro poeta clásico, Virgilio, pero que no es cristiano, sino pagano. Posteriormente el guía es Beatriz que lo acompaña por el paraíso al encuentro de Dios. Resulta importante desde ya destacar un aspecto que será importante para nuestro tema y que es lo siguiente. El poeta es el viajero por los caminos de la salvación y es él quien finalmente se salvará. No es un Papa, ni un emperador, sino un poeta, aquel amigo de las palabras y el que dice "bellas mentiras".

La importancia que adquiere el poeta en el develamiento de verdades y caminos de salvación, es planteado por Dante justamente en el intento por "guiar" la lectura de su obra, como un intento de evitar una lectura meramente estética, incitándolo a una lectura más de sentido, de interpretación, de hermenéutica en terminos más actuales, con la idea, claro está, que lo dicho es una verdad que está oculta y que debe ser develada. Así Dante lo da entender en el texto "El Convite", en donde indica los modos en que debe ser leído un texto poético, pensando en la lectura que se haga de su obra. Para Dante son cuatro los sentidos que deben ser tenidos en cuenta y que son el sentido literal, el alegórico, el moral y el anagógico. Dejemos al propio poeta que nos indique lo que quieren decir los textos poéticos:

"Es necesario saber que los escritos se pueden entender y se deben exponer principalmente en cuatro sentidos. Llámase al primero literal, [y es éste aquel que no avanza más allá de la letra de las palabras convencionales, como sucede en las fábulas de los poetas. El segundo se llama alegórico], y éste es el que se esconde bajo el manto de esas fábulas, y consiste en una verdad oculta bajo un bello engaño"

Tenemos ante nosotros una idea fundamental que merece ser destacada: la poesía tiene otro sentido más allá de lo que dice la palabra literal. No es sólo un bello engaño, desde la perspectiva meramente estética o sólo un cuento, una mera fábula, una narración fantasiosa. La obra poética es un decir otra cosa que se oculta en lo dicho, es un trasfondo verdadero, algo que el poeta quiere comunicar al lector. No parece casual que Dante, utilice en términos generales, la misma distinción que se utilizó para la lectura de las Sagradas Escrituras. Aunque si bien la gran diferencia está en el sentido literal, pues para el lector de la Biblia no debe existir duda alguna sobre la realidad de los sucesos allí relatados, mientras que para el poeta lo literal es una bella mentira, es importante destacar el que ambas utilicen el sentido alegórico. Por lo mismo es válido destacar la importancia que adquiere la palabra, el relato, en el acercamiento del hombre con lo divino, con lo trascendente. Respecto de los otros sentidos, Dante expresa:

"El tercer sentido se llama moral, y éste es el que los lectores deben atentamente descubrir en los escritos, para utilidad suya y de sus discípulos"

El cuarto es el anagógico, el sentido superior, que hace referencia al ascenso del alma y la captación de realidades sublimes. En sentido amplio podemos afirmar que los tres sentidos, alegórico, moral y anagógico son en sentido extenso y amplio alegóricos, pues significan algo distinto a lo que dicen literalmente. Así lo indica el propio Dante en la epístola a Can Grande Della Scala. Además, para el sentido de esta investigación, lo importante es que existen un sentido literal, que es lo que el texto dice inmediatamente, cómo es leído, y un sentido alegórico, que es lo que el texto dice también, pero que se oculta detrás de las palabras y que debe ser descubierto por los lectores.

Es fundamental en este momento detenernos en una aclaración que resulta importante. Cuando afirmábamos que la poesía cumple una función de ser un saber de salvación, nos referimos al aspecto general, y no solamente al religioso. Pretende que el hombre salve su sentido en la vida, saboree la vida, y desde esta perspectiva es evidente que lo que expresa Dante, como poeta es el intento por entregar un saber, el develamiento de una verdad que se sitúa dentro de todo el dominio del hombre y no sólo el religioso. La poesía no se limita al aspecto religioso, aunque sí lo puede igualmente tener a la vista. Como ejemplo, podemos tener al propio Dante, que trata todos los temas de la vida de su época y de la que trasciende a ella, incluido el religioso. Lo central en Dante es entender a la poesía como sólo como un saber estético, sino también como un saber metafísico, filosófico en el amplio sentido de la palabra. Esta ambivalencia tanto de la poesía en su aspecto pagano, como religioso y cristiano, queda de manifiesto ya en los ejemplos que utiliza Dante tanto en "El Convite", en donde presenta un ejemplo poético, y la Epístola a Can Grande Della Scala, en donde presenta un ejemplo bíblico. Lo fundamental es justamente que el poeta tiene la capacidad de comunicarnos una verdad y de ponernos en contacto con ella. Por esto mismo, es la poesía dantesca una "poesía filosófica", pues comunica una verdad trascendente y fundamental para el hombre.

La presencia de lo alegórico en la obra de Dante es fundamental y así lo ha dejado de manifiesto el propio autor. "La Comedia" es un texto completamente alegórico, que debe ser leído desde esa perspectiva. Ella es en su totalidad una obra alegórica y por lo tanto poética. Ello queda de manifiesto desde el inicio de la obra, cuando el poeta relata su estado de ánimo y localiza dentro de un espacio y tiempo metafórico el estado de su vida y espíritu:

"A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva obscura, por haberme apartado del camino recto. ¡Ah! Cuán penoso me sería decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo renueva mi pavor, pavor tan amargo, que la muerte no lo es tanto"

Es evidente la calidad alegórica de este texto, que leído literalmente y de forma desprevenida puede ser la introducción al viaje más aburrido, más oscuro e incomprensible que pueda ser presentado a un lector. Pero, en su aspecto alegórico está lo fundamental, la presentación de lo que será una obra ubicada en el pleno de nuestra vida, cuando ya es bueno hacernos una revisión interna de lo que hemos sido y lo que pretendemos ser, un juicio a nosostros mismos, a lo hecho por nosotros. Como se presenta el texto posteriormente, lo que Dante realiza es la exposición alegórica de este viaje espiritual del hombre frente a si mismo (¿no es la vida el viaje más dramático, pero al mismo tiempo el más maravilloso que realizamos?), y que el propio Dante expresa, al afirmar que:

"...si consideramos la obra en su aspecto alegórico, el tema es el hombre sometido, por los méritos y deméritos de su libre albedrío, a la justicia del premio y del castigo"

Así, resulta ser fundamental la alegoría en la poesía de Dante y especialmente en "La Comedia", donde la imagénes y las metáforas juegan un papel importante en el ocultamiento de las verdades, pero que el lector debe desentrañar y aprovecharlas como enseñanza para su vida, como un espejo en donde cada una de nuestras almas se reflejan en este viaje maravilloso, pero al mismo tiempo real.

La pregunta o dificultad que ahora se nos presenta es una cuestión fundamental, y que dice relación con lo anterior. ¿Por qué presentar una verdad bajo un velo o un bello engaño?, ¿Por qué la poesía debe presentarse bajo un disfraz de belleza, imágenes y metáforas para ocultar una cuestión que es tan importante como lo es la entrega de una verdad para la vida de los hombres? ¿Cuál es el fin de ello y por qué lo hace así?

III

Para responder a la dificultad planteada, se pueden ensayar múltiples respuestas, asumiendo que pueden estar erradas o que se han olvidado otras que pueden ser mucho más cercanas a lo que se pretende. En esta pequeña investigación trataremos de apuntar algunas ideas que nos puedan servir.

Desde tiempos antiguos, el hombre se relaciona con la sabiduría de forma enigmática. El relato mítico es el primer intento por dar cuenta de aquello misterioso que se le presenta al hombre, es decir su origen, sentido y destino. Este relato es también fundamentalmente alegórico, pues nos habla de dioses irascibles, que exigen el sacrificio humano. En dichas sociedades existe el sabio, que es el intermediario entre los hombres y los dioses, y que expresa los deseos de los dioses en forma oculta, enigmática, poética. Posteriormente, en los orígenes del filosofar, se pretende expresar sabiduría por medio de aforísmos (fundamentalmente Heráclito). Es esto también, la expresión de un saber, envuelto en palabras que literalmente no expresan sino cosas confusas, pero que atendiendo a lo alegórico, o al trasfondo de sentido, apunta a un saber sobre el hombre, lo divino, lo metafísico, lo trascendente, a aquella armonía que gobierna las cosas y que gusta ocultarse. Tenemos en síntesis, que lo alegórico y lo literal en el expresar de la sabiduría ha sido una constante histórica dentro de la vida humana. Lo sabio se manifiesta así, debe manifestarse así, pues la capacidad de humana de comprensión es limitada, es incapaz de captar aquello trascendente, pues su sistema de conocimiento y comprensión asumen su finitud, mientras que el sabio, el poeta, se preocupan de lo trascendente, su intelecto está capacitado para ello, es su don, pero al mismo tiempo su responsabilidad. ¿Qué expresa esta capacidad racional de captar lo trascendente y expresarlo de manera alegórica? Expresa fundamentalmente la capacidad de captar por sobre lo sensible, lo material, lo diverso, aquello inmaterial, universal, único, que debe ser mostrado al hombre para su camino hacia lo verdadero. El poeta es sabio, pues vive en dos ámbitos, el sensible y el metafísico, el del sentido común y el divino. Y por ello, supera al hombre, el del sentido común que sólo conoce lo sensible, responde sólo a su condición material. Es esto lo que lo capacita para ser un intermediario entre el hombre y lo trascendente.

Para que esto sea más claro , nos detendremos en lo que nos dice el filósofo medieval por excelencia, bastante leído por Dante, que es Santo Tomás de Aquino. Este filósofo nos permitirá de algún modo explicar el por qué se presentan los temas teológicos, de sabiduría, desde aspectos poéticos. Dice el filósofo:

"El arte poético usa de las metáforas por lo que tienen de plásticas, y las representaciones plásticas producen naturalmente deleite. Pero la doctrina sagrada usa de ellas por necesidad y utilidad"

Es claro que para Santo Tomás, la poesía es un medio para llegar a los ámbitos más elevados, a los ámbitos de la sabiduría, a los ámbitos de la doctrina sagrada. Es decir, la poesía es un medio para expresar la doctrina sagrada, para manifestar una verdad metafísica. ¿En qué se manifiesta esta utilidad? ¿Por qué la poesía es un medio para la doctrina?. Esto queda claro en el siguiente texto:

"Lo natural del entendimiento humano es llegar a lo inteligible por medio de lo sensible, ya que todos nuestros conocimientos empiezan en los sentidos. Así, pues, es conveniente que la Escritura Sagrada nos proponga las cosas espirituales envueltas en imágenes de cosas corpóreas..."

Para el ser humano la posibilidad de conocimiento, está dada por la referencia que debe hacer a lo sensible, desde allí parte para luego ascender hacia lo abstracto. Nada hay en el intelecto, sin que primeramente haya pasado por los sentidos. Es así como el hombre puede conocer lo doctrinal y la sabiduría, esto es mediante metáforas, imágenes y figuras sensibles. El ser humano primero capta lo sensible, lo múltiple, y por ello el poeta debe expresar desde ese ámbito la verdad que es lo que hemos dado en llamar el sentido literal. Posteriormente, se debe elevar a cuestiones inteligibles, que no son sensibles, sino abstractas, y que representa lo dicho en realidad por el poeta, esto es el sentido alegórico. Sentido literal-sentido alegórico es similar a conocimiento sensible-conocimiento inteligible. Esta necesidad de expresar la verdad oculta bajo un velo, tiene su explicación para Dante, al igual como lo es para Santo Tomás, por la estructura del conocimiento humano. Así lo expresa el poeta en el cuarto canto del Paraíso: "Así es preciso hablar a vuestro espíritu, porque sólo comprende por medio de los sentidos lo que hace después digno de la inteligencia." Es esta la única forma en que la verdad puede ser revelada, pues el hombre sólo comprende así, su aparato cognoscitivo funciona de esa manera y Dante así lo entiende y por ello escribe una obra poética que finalmente mostrará asuntos filosóficos, llegando a la intelección de aquello digno, que es Dios.

El poeta posee esa virtud a la cual hacíamos referencia con anterioridad, y que era la capacidad de conectarse con lo sensible y lo abstracto, con lo aparente y la verdadero, con lo terreno y lo divino. Es por ello que, como lo dice Huidobro, es el poeta un "pequeño Dios", pues puede conectarse con lo trascendente , lo universal, lo abstracto: Es divino en cierta medida, pero también es humano, pues vivencia el desgarramiento que produce este contacto de lo humano y lo divino, aunque al mismo tiempo es el mayor de los dones. Al ser "pequeño Dios", el poeta puede cometer el pecado más grave, que es el de la soberbia, pero al mismo tiempo puede ser el ser más feliz, pues ha sido agraciado con el don y que debe transmitir la verdad, por medio de la palabra poética.

Dentro del propio pensamiento tomista se postula que es el Ángel el ser que posee la capacidad de captar lo sensible y lo intelectual en un sólo acto de conocimiento. Desde nuestra perspectiva, la expresión "pequeño Dios" es más acertada, pues indica la posibilidad de ascenso desde lo sensible a lo inteligible, desde lo terreno a lo divino, como proyecto de un hombre, como un afán. Y también, es el descenso desde lo abstracto a lo sensible al mostrar mediante imágenes lo intuido con la sola razón, en el caso de Dante la "visión" de Dios. Intuición es visión, visión intelectual, el "nous" aristotélico, que ve con la luz del solo intelecto. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos que la poesía es la que comunica lo sensible (mediante la fantasía), con lo abstracto (lo evidente, la intuición inmediata de algo trascendental que no puede ser demostrado). La poesía es una fusión, un encuentro entre lo particular y lo universal, entre el arte y la filosofía. Este encuentro es el telos de toda poesía, es sabiduría, que se aleja de lo demostrativo, de lo discursivo y del intelectualismo. La filosofía auténtica es sabiduría y la poesía también lo es. En Dante no existe una distinción clara entre ambas, son sabiduría y unen al hombre con lo divino, es la posibilidad de ello. Quizás exista un salto desde lo racional a lo irracional, pero es lo que indica la sabiduria, es la intuición inmediata de la verdad, y para ello el camino es la poesía. Debe poner en relación al hombre con lo divino, y debe mostrarlo al hombre común desde un aspecto sensible e inteligible al mismo tiempo. Lo central es entonces que la poesía es una posibilidad, quizás la más alta, para que el hombre se ponga en contacto con la sabiduría, con un saber vital y el poeta es el intermediario para ello. Es así, porque pone en contacto lo sensible y lo inteligible, porque se eleva desde lo sensible a lo intelectivo, y desciende desde lo inteligible a lo sensible. Debe ser el poeta y la poesía un intermediario entre el hombre y lo trascendente, uno de los temas más urgentes por resolver para una cultura cada vez más autosuficiente.

Bibliografía

- Alighieri, Dante. Obras Completas, Ed. Católica, Madrid, 1973.
- Alighieri, Dante. La Divina Comedia, Ed. Porrúa, México D.F., 1991.
- De Aquino, Santo Tomás. Suma Teológica, Ed. B.A.C., Madrid, 1964.