Sala Nemesio Antúnez - "LIBERTAD, IGUALDAD, FATALIDAD"

El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución.
Hannah Arendt

Los procesos emancipatorios latinoamericanos, cuyo origen se sitúan en la Modernidad ilustrada europea, desembocaron por una parte en los movimientos de Independencia que terminaron con la presencia española y su proyecto colonial y por otra parte, articularon procesos de construcción de los Estados-Nación que permitieron la formación de las nuevas Repúblicas.

Siguiendo los pasos del espíritu revolucionario francés, que transformó la sociedad dinástica, jerarquizada y divinizada del Antiguo Régimen en un Estado Nacional basado en la Libertad, Igualdad y Fraternidad, el proyecto americano reemplazó “la lealtad hacia el monarca por la lealtad con la patria”. Este será, como señala Rojas Mix “el principio básico de la independencia y la liberación en América Latina” . Un ejemplo de ello, lo constituirá la Marsellesa, que en su primera estrofa señala: En marcha, hijos de la Patria, a la cual hace alusión el corpus de trabajo de Claudio Correa refiriéndose a los ciudadanos de la patria y no a los súbditos de la monarquía, arengándolos en la lucha por la defensa de los ideales republicanos.

Estas ideas animarán la construcción imaginaria de América a lo largo del siglo XIX, afianzando la conservación, reproducción y legitimación del poder que configuró el proyecto moderno, a través del cual la hegemonía de las élites finalmente terminó por desoír y marginar las aspiraciones sociales, económicas y culturales del pueblo.

En este sentido, la copia americana de la Marsellesa realizada por distintos grupos políticos: socialista chileno, APRA peruano, republicano español y anarquista argentino durante la primera mitad del siglo XX, pretendió recomponer este imaginario revolucionario que había sustentado el nacimiento del himno, pero que terminó más bien convertido en una sonoridad utópica de un proyecto emancipatorio inconcluso.

A partir de este corpus argumentativo que tensiona símbolos, sonoridades y referencias históricas, Claudio Correa pondrá nuevamente en discusión crítica aspectos sobre patria y nación. Su trabajo instalativo se compone de instrumentos musicales, hechos de cera, haciendo referencia a una banda militar. Incluye además, dos fotografías: recreaciones de condecoraciones para civiles y militares por “servicios distinguidos” durante la dictadura (1973-1990), un cuadro con distintas versiones de La Marsellesa en español y una nueva edición del video musical “Cuatro formas de ser republicano a la distancia” , donde construye un relato paródico del homenaje realizado en cerro Chacarillas al dictador Augusto Pinochet el año 1977, utilizando para ello una estética de fuerte connotación fascista,  que incluye el himno,  la marcha de antorchas, y una visualidad solemne, uniforme y carente de todo gesto expresivo individual.

La tensión crítica que propone Correa, deviene finalmente en la acción destructiva con la que finaliza la propuesta instalativa, una especie de acto de desobediencia que pone de manifiesto el forcejeo entre poder y violencia: "Todas las instituciones políticas son manifiestaciones y materializaciones de poder; se petrifican y decaen tan pronto como el poder vivo del pueblo deja de apoyarlas"  señala Hannah Arendt. Los ciudadanos recurren a la desobediencia civil cuando no encuentran otra vía para que los gobiernos, actúen con justicia y escuchen sus reclamos. La fatalidad del proyecto nacional, con el cual parodia Claudio Correa, finalmente se ha convertido en ideología totalitaria, mercantilista y conservadora que termina por excluir y discriminar  mediante criterios políticos, raciales, religiosos o sexuales a gran parte de la ciudadanía. 

No queda más que una nueva revolución….

M. Elena Retamal R
Santiago 2015

 

 

Imágenes

La tensión crítica que propone Correa, deviene finalmente en la acción destructiva con la que finaliza la propuesta instalativa, una especie de acto de desobediencia que pone de manifiesto el forcejeo entre poder y violencia: "Todas las instituciones políticas son manifiestaciones y materializaciones de poder; se petrifican y decaen tan pronto como el poder vivo del pueblo deja de apoyarlas"[1] señala Hannah Arendt. Los ciudadanos recurren a la desobediencia civil cuando no encuentran otra vía para que los gobiernos, actúen con justicia y escuchen sus reclamos. La fatalidad del proyecto nacional, con el cual parodia Claudio Correa, finalmente se ha convertido en ideología totalitaria, mercantilista y conservadora que termina por excluir y discriminar  mediante criterios políticos, raciales, religiosos o sexuales a gran parte de la ciudadanía.

No queda más que una nueva revolución….



[1] Arendt,  Hannah. Sobre la violencia

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