DEX - Coordinación Cultura - Colección Ernesto Barreda

Colección “El príncipe de los caminos”
Ernesto Barreda

La exposición “El príncipe de los caminos” del destacado arquitecto y pintor Ernesto Barreda es una serie de dibujos que nos relata una particular historia. La colección encargada hace algunos años por el Ministerio de Educación fue conservada a cabalidad, en su formato original, por el artista en su estudio.

Esta serie narra la vida de José Miguel Carrera, el primer caudillo de Chile. Una secuencia de imágenes nos muestra las travesías del prócer, los acontecimientos más significativos de su vida que son parte de la historia de nuestro territorio y del continente. Para ello, el artista se sumergió en distintos aspectos propios de la época, recopilando datos biográficos, que posteriormente se transformarían en escenas de prolija ejecución. A las características propias de su trabajo pictórico, como la yuxtaposición de colores y luminosidad, debemos agregar un elemento adicional: el enfoque pedagógico. Cada obra está resuelta desde una perspectiva educativa y es acompañada de un texto aclaratorio de un suceso en la vida de José Miguel Carrera.

La exposición de Ernesto Barreda tiene un vínculo directo con la labor de la universidad, a saber, abordar desde las distintas disciplinas el compromiso con la educación.

Agradecemos como Institución la donación de esta colección del distinguido artista Ernesto Barreda. Es un honor contar con estas obras, que integrarán una parte importante del patrimonio de la Universidad y la comunidad.

 

El Príncipe de los caminos o El Primer Caudillo de Chile

 

  

 

Hace muchos años, en el invierno del año 1811, llegaba a las costas de Chile una nave de guerra. Su nombre era Standard. A bordo venía un joven de tan solo 25 años. Se llamaba José Miguel Carrera y su ideal era la independencia de Chile.

En esa época, la mayoría de los habitantes del Reino eran fieles al rey Fernando VII de España, pero el joven José Miguel era distinto…

 

 

 

  

 

 Nació en Santiago, en 1786, en una familia aristocrática, y tenía tres hermanos: Javiera, Juan José y Luis. Cuando cumplió 7 años ingresó al Colegio Convictorio Carolino, donde conoció a Manuel Rodríguez. A los 9 se convirtió en cadete del Regimiento de Caballería del Príncipe, algo muy común en la época de la Colonia.

 

  


 

 

  

 

 Intrépido, ambicioso y rebelde, sus ansias de libertad y de conocer el mundo lo llevaron a emprender viaje a España, donde formó parte del ejército que enfrentó a Napoleón Bonaparte. Fue herido en la batalla y trasladado a la ciudad de Cádiz. Ahí se enteró que en Chile, su país, se respiraban los primeros aires de independencia.

 

 

 

  

   

Por eso, volvió al país a bordo de la nave Standard. Una vez en Chile, José Miguel Carrera, en compañía de sus hermanos Juan José y Luis, dio un golpe de Estado, el 4 de septiembre de 1811, para dejar el Primer Congreso Nacional en manos de quienes deseaban independizarse efectivamente de España.

Pero las contiendas continuaron, y José Miguel Carrera organizó otro golpe que le dio el control de la Junta de Gobierno, creada en el anterior. Este organismo estuvo integrado por él, Gaspar Marín y Bernardo O'Higgins, quien lo hacía en reemplazo de Juan Martínez de Rosas.

 

 

 

  

 

 También realizó importantes obras, como “la Aurora de Chile”, el primer periódico nacional, y dictó leyes para que Chile fuera cada vez más independiente del Rey de España.

 

 

 

  

 

 Siempre se preocupó de la enseñanza, y no solo de los hombres, también de las mujeres. Ordenó construir un nuevo hospital, fundó la Escuela de Granaderos, que con los años se convirtió en la Escuela Militar y estableció buenas relaciones con países como Estados Unidos.

 

 

 

  

 

 Un día, junto a su hermana Javiera, diseñó los primeros símbolos nacionales: una bandera de tres franjas horizontales –azul, blanca y amarilla-, un escudo de armas y una escarapela. También determinó que a partir de ese momento el día 18 de septiembre se celebraría el cumpleaños de Chile.

 

 

 

  

 

 Pero mientras José Miguel se encargaba de estas obras, el Virrey del Perú –representante del dominio español en ese país- envió una expedición a Chile para someter a los patriotas partidarios de la independencia.

 

 

 

  

 

 Estamos en 1813 y frente a esta delicada situación, Carrera decidió asumir como General en Jefe del Ejército. Con el apoyo de O’Higgins, enfrentó a los realistas españoles en distintas batallas. Pero en Chillán, los patriotas de Carrera fueron derrotados y él fue removido de su puesto, quedando Bernardo O’Higgins como Comandante del Ejército.

 

 

 

  

 

 Carrera no tuvo más alternativa que entregar el mando y regresar a Santiago, donde fue tomado prisionero por los españoles. Cuando logró su libertad, su espíritu de lucha lo llevó a organizar revueltas que incluso lo enfrentaron con las tropas al mando de O’Higgins. La relación con su compañero en la lucha por la independencia no estaba pasando por un buen momento.

 

 

 

  

 

 Las cosas no iban bien para el joven caudillo, ya que pese a dejar de lado las diferencias y unirse a los o’higginistas para la batalla de Rancagua, sus tropas fueron derrotadas. José Miguel y sus hermanos decidieron cruzar la cordillera de Los Andes y, desde Mendoza, reorganizar la liberación de Chile. Lo que ignoraba en ese momento era que nunca más volvería a su amado país.

 

 

 

  

   

Su estadía en Argentina no fue fácil. El General José de San Martín no confiaba en los Carrera y, a pesar de sus intentos por organizar una expedición a Chile, no tuvo el apoyo necesario. Ante tan adversa situación, se embarcó en el Expedition en busca de nuevos aliados; esta vez rumbo a Estados Unidos, sin dinero y sin hablar inglés. Ahí conseguiría reunirse con el propio presidente de ese país, pero no recibió su ayuda.

Pero el intrépido Carrera no se dio por vencido, y al cabo de un año logró reunir 4 barcos, armamento y soldados para la liberación de Chile.

 

 

 

  

 

 Volvió a Argentina, a comienzos de 1817, y se encontró con que el ejército bajo el mando de San Martín había iniciado el cruce de la cordillera de Los Andes. Carrera se negó a poner a sus hombres al mando del mismo General que antes había negado su apoyo. Su flota fue requisada y él tomado prisionero.

 

 

 

  

 

 Aunque fue puesto en libertad y recibió algunos ofrecimientos por parte de San Martín, Carrera decidió escapar a Montevideo, Uruguay. Sin embargo, las malas noticias no tardaron en llegar. En dicha ciudad se enteró con gran tristeza de la muerte de sus hermanos Luis y Juan José, en Mendoza, ocurrida tres días después de la batalla de Maipú, batalla en la que se selló el triunfo de los patriotas en Chile.

 

 

 

 

   

Carrera continuó su lucha y sus denuncias. Nunca perdió la esperanza de volver a Chile. Por ello, en el año 1821, solicitó libre paso a Chile a los gobernadores de la época. Ellos se lo negaron y lo enfrentaron militarmente. Viajó a Argentina, donde tomó parte en la lucha entre los unitarios y federalistas. A pesar del triunfo de la causa que apoyaba, no obtuvo la ayuda necesaria para regresar a Chile. Se internó en las pampas, junto a soldados chilenos y grupos de indígenas, con la idea de llegar a nuestro país a través de algún paso. Sin embargo, se encontraron con las tropas del coronel José Albino Gutiérrez en Punta del Médano, donde José Miguel Carrera fue derrotado, tomado prisionero, enjuiciado y condenado a muerte.

Al momento de morir, continuó dando muestras de su coraje y valentía. Murió gritando: ¡Muero por la libertad de América! , en 1821, en Mendoza.

 

 

 

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